EVOCACIONES DE UN ESCRITOR SEXAGENARIO - VI – ERA TAN SOLO EL ESPEJO DEL PRESENTE
Un joven pleno de vida se observa en el espejo. Tan solo ve presente.
El sexagenario se observa poco en el espejo; pero, cuando lo hace, ve un presente cubierto de pasado. Cada arruga de su rostro es como un camino transitado, las canas que asoman son como los restos de historias calcinadas que en otro tiempo bullían de esplendor.
Para el joven que se observa, el espejo le parece diminuto y su figura parece transcender los límites de la propia imagen reflejada.
Para el sexagenario, el espejo es como un túnel del tiempo que puede atravesar con su mirada y acceder a otros momentos y lugares.
La imagen del espejo acaricia al joven, lo reafirma en su esplendor.
El sexagenario, al mirarse en el espejo ve esos líquenes de laceraciones, esas enredaderas de historias, esas piedras de los sueños aún erguidas pero desgastadas por el paso de las horas.
El joven se deja abrazar por el espejo del tiempo que vive.
El sexagenario no se deja engañar por el espejo, porque sabe que la imagen que esta viendo es efímera y no dejará más rastro que el del olvido.
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Foto ©Julio Mariñas
Compositor y escritor
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