FRANÇOIS TRUFFAUT – LOS DULCES SUEÑOS Y LA CRUDA REALIDAD (PARTE III)
Unos segundos son suficientes para cambiar la vida de un ser humano. En la cuarta película de Truffaut, “La peau douce”, la suerte del protagonista se juega en dos breves lapsus de tiempo. Uno al principio y otro al final de la película. Si Pierre Lachenay, interpretado por Jean Desailly, hubiese perdido el avión que lo llevaba a Lisboa para dar una conferencia sobre Balzac –escritor tan querido por Truffaut-, probablemente nunca su mirada se hubiese cruzado con la de Nicole, interpretada por Françoise Dorléac – actriz que fallecería en plena juventud en un accidente de tráfico, poco después de interpretar con su hermana Catherine Deneuve, “Las señoritas de Rochefort”-, y él, no habría traicionado a su mujer. Tan frágil es el destino en la vida de un hombre, que una cabina de teléfono ocupada en el restaurante al que Pierre suele ir habitualmente, le impide hablar con su mujer; desencadenando el fatal desenlace. Truffaut juega con los tiempos, abre y cierra el c...