ARDIÓ LA CIUDAD
Y ardió la ciudad para nacer de nuevo un sol que despejase las brumas, y de sus cenizas surgió la negra noche de eterna luna llena. Ardió la ciudad y con ella, el hambre y la miseria, la necesidad de riqueza y la materia, el odio y la opresión, lo banal y lo culpable. Ardió porque era un avispero de inmundicias, una cueva de ladrones, un becerro de cemento y asfalto. Y al final sólo quedó lo creado. inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual.