LO ETERNO
Con lo que cuesta uno de sus trajes podría comer una familia media durante muchas semanas. Son pulcros en el vestir y en el hablar; porque acompañan sus discursos con textos previamente estudiados y concienzudamente elaborados. Las cámaras de las televisiones los siguen como si de los magos de la tribu se tratase y cada gesto o palabras suya fuese lo más importante que ocurre en el planeta. Pero todo es falso. Los unos y los otros, estos y aquellos, los de antes y los que vendrán. A fuerza de repetirlas, sus máximas se han convertido en la única verdad del siglo XXI. La sabiduría del pueblo ha quedado sumergida bajo el asfalto hiriente. Y en las ciudades palpita un monstruo con más cabezas que la Hidra de Lerna. Lo alimenta un grupo poco definido de humanos ebrios de poder y protagonismo. La hipocresía se ha instaurado en la comunidad de lo políticamente correcto. Al grito de ¡Todo es política! Nos quieren hacer creer que nada existe fuera del f...