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Mostrando las entradas etiquetadas como playa

EN LA NOCHE CERRADA

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    Fue en la noche cerrada, herido gravemente, ensangrentado, bajé a la playa y, arrodillado en las aguas, arropado por la oscuridad nocturna, lave mis heridas, alivié mi cuerpo lacerado. Todo era silencio entonces. Vacío asfixiante de ausencias e incertidumbre. Tal vez lejos, alrededor de mis angustias, latía una civilización festiva plena de esperanzas. Mientras yo, transido de dolor y desencanto, sentía el frío de las aguas en mi castigada piel. Fue en la noche cerrada, en otro tiempo que hoy se antoja extraño y huidizo. Pero existió. La playa aún sigue ahí. Los veraneantes la frecuentan, ajenos a los hechos que sucedieron aquella noche de novilunio. Aún recuerdo esa sensación áspera de la arena hiriendo mis rodillas, la espuma del mar sobre mi pecho. Fue en la noche cerrada. Aquella que el alma reconoce como su más fiel testimonio de revelación sentida.

PRESENTIR EL OTOÑO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXXV)

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    Desde el balcón observo una luna que pugna por crecer. Y viajo con mi mente al tiempo de otros ocasos veraniegos. Como aquel en que llegó el primer adiós. Lo hizo con esa indiferencia propia de los que saben de la finitud y otros desvaríos. La playa, vergel de húmedos besos y bronceadas pieles encontradas, tornó la percepción que hasta entonces teníamos de ella, para convertirse en arenal desértico y áspero. De eso hace muchos veranos. Tantos, que ya apenas recuerdo con nitidez tu inquieta mirada de sirena varada entre las rocas cuando te encontré desorientada, pero tierna y seductora. La vida del hombre tiene la cruel costumbre de ir desvaneciendo y espesando en la niebla de la memoria hasta las cosas más hermosas. Lo vivido se va alojando en recónditos lugares de nuestro pensamiento como un poso silente, para emerger en noches como esta bajo el amparo de una creciente luna enigmática, centinela de un planeta tierra alocado y ajeno al encanto de un firmamento ignoto. Es...

EN LA NOCHE - VI - CUANDO YA NO ESTÉ

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    Cuando ya no esté, quedará un crepúsculo de adioses nunca dichos reflejado en un horizonte púrpura y brillante. Sobre lo que fuimos y construimos brotarán nuevas primaveras, ajenas a mi ausencia y a los aromas de los días felices que nos acogieron en sus horas. Cuando ya no esté, volverá el crudo invierno a golpear con furia los cristales de lo que fue nuestro hogar y donde paramos el tiempo al ritmo inexplicable del tú y el yo entrelazados. Dos gotas resbalarán en la ventana, tendiendo a separarse en su recorrido; metáfora cruel que te dirá “Aquellos días felices no volverán”. Cuando ya no esté, la playa que juntos caminamos habrá corrido un invisible velo sobre nuestras huellas ya borradas. Y en los días de otoño bramará el mar rompiendo con furia nuevamente sobre la roca donde juntos soñamos nuevos horizontes. Cuando ya no esté, en las cálidas noches de estío donde el cielo se adorna con incontables estrellas, tu vista  ya cansada contemplará el firmamento q...

POEMAS DE JUVENTUD - Selección de poemas del libro “EL MAR, TÚ Y YO” – de Julio Mariñas – I

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Ya no sé cómo ha caído el día mientras el mar refleja nuestros sueños; en la playa, solos y tan pequeños, olvidando todo aquello que me hería. Te contemplo tan tierna y hechizante que cautivas todos mis sentimientos. Quiero hacer siempre eternos los momentos que pases junto a mí, estrella errante. Y alzarnos entre las verdes olas con las manos asidas fuertemente; olvidados del tiempo y de la gente, para escuchar cantar las caracolas. FOTO DE JULIO MARIÑAS

NAUFRAGIOS

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     El tiempo juega insistente con las horas. Imposible evitar el lento desvanecimiento de todo lo bello. Extendemos las manos en silencio, en un intento vano de atrapar los instantes idílicos que alimentan el alma y dan placidez a nuestra vida. ¿Quién dice que la poesía es triste? Todo tiene el color de los ojos que contemplan, el sonido de los oídos que escuchan, el sabor de los labios que besan. En algún lugar, donde aún juega el niño que fuimos, donde aún sueña el joven que fuimos; en algún lugar que es referente en nuestros sueños más intensos, late el corazón de un despertar radiante junto al inmenso mar que siembra con su espuma la arena de una playa a la que hemos llegado todos aquellos que alguna vez naufragamos, pero pudimos salvarnos y contarlo.

CUANDO EL DÍA COMIENZA A DECLINAR - ESPEJOS

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    Cuando el día comienza a declinar y la arena de la playa es un mosaico de indescifrables pisadas, anónimos rastros, huellas sin pretensiones de nada más que andar bajo un cielo que siempre acaba por volver a derramar su azul después de jornadas desasosegante y grises; vuelvo a contemplar el mar. Ese gigante que sigue albergando el misterioso llanto de las sirenas que embriagan con sus ecos de antiguas ilusiones. Y no existe pintor que pueda igualar la gama de tonalidades que el cielo viste sobre la Ría de Vigo. A escasos metros de una ciudad que ha crecido deforme y pugna por reventar -como toda metrópolis bien educada del siglo XXI- se puede contemplar la quietud, el leve arrullo del mar y un horizonte que no tiene edad.     La civilización de la comunicación. Hablan tanto. Y pensar que nunca les he creído. Si supieran que diminutos los veo en sus tronos de poder efímero. Son las hojas podridas de un otoño que se pierde en la noche de los tiempos. Desd...

LOS NIÑOS Y EL MUNDO

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   Veo un mar extenso. Infinito en su fría máscara invernal. Somos viejos amigos, porque él, que es sabio, me ha contado siempre historias que al final han acabado siendo realidad. Cuando su espuma besa las arenas de la playa suavemente o cuando sus olas rompen sobre los acantilados del alma; siempre ha sabido escuchar y también decir las cosas importantes. Esas que no pueden expresarse con palabras. Las que arañan las paredes del alma y quiebran los cimientos del ánimo en las convulsas noches de inviernos aciagos, nacidos de los abismos donde se agitan los fuegos de la duda. Observo el mundo. Lo veo desde mi insignificante posición de humilde siervo de la música y la literatura. Sólo el arte me ha hecho olvidar la cara más terrible del ser humano, el frontal más rotundo de mi propio “yo” soberbio de inconsciencia. Palabras, palabras; todo son palabras. Mientras, el pobre sigue siendo pobre, el rico sigue siendo rico. Los niños claman justicia humana desde sus ojos aterrados...

OMAHA – LAS AGUAS DE OTROS TIEMPOS

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Foto Julio Mariñas     El día está gris y amenazante. Las arenas de Omaha tienen un color tostado que inspira cierta calidez. Toda la sangre derrama en sus arenas nos habla de un tiempo en que Europa se convulsionaba. ¡Cuántas historias de amor sin desvelar, cuántas truncadas por la guerra! ¡Cuanta esperanza alberga el ser humano en los momentos más adversos! En la ciudad de Bayeux tuve la oportunidad de ver algunos de los pocos veteranos de guerra que aún viven. Son el testimonio de la lucha por la libertad y los sueños. Es lo único que las armas no pueden arrebatar; la capacidad de soñar; de creer que existe siempre una luz en la más profunda oscuridad de la sinrazón humana. La playa esta limpia en este día gris. Un monumento en la arena, nos recuerda lo que pasó. El alma de todos aquellos que murieron aquí parece flotar en cada ola que besa la playa de Omaha. Comienza a llover con más intensidad. Abandono el lugar con los restos de...

SEPTIEMBRE EN LA PLAYA DE OMAHA

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Foto de Julio Mariñas      El día esta lluvioso en la playa de Omaha. El viento acaricia mi rostro y flota en el ambiente una sensación de solemnidad. Estoy en el lugar que probablemente cambió la historia del pasado siglo XX. El 6 de junio de 1944 comenzó el desembarco de Normandía, y con él, el inicio de la liberación que concluiría en París. Pero antes, la playa de Omaha fue escenario de una de las más cruentas batallas de la 2ª Guerra Mundial. Con sus 8 km de longitud, se extiende desde el este de Sainte-Honorine-des-Pertes hasta el oeste de Vierville- sur-Mer. Fue la más difícil de ocupar. Aquí murieron 6.000 estadounidenses y 15.000 fueron heridos. Finalmente, los soldados pudieron atravesar la playa y con dinamita destruyeron las fortificaciones. Hoy, las costas de Normandía guardan el recuerdo de todos aquellos, jóvenes en su mayoría, que murieron por la libertad. Cuando aún el mundo creía en esa palabra. Pero eso fue hace ...