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EN LA NOCHE CERRADA

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    Fue en la noche cerrada, herido gravemente, ensangrentado, bajé a la playa y, arrodillado en las aguas, arropado por la oscuridad nocturna, lave mis heridas, alivié mi cuerpo lacerado. Todo era silencio entonces. Vacío asfixiante de ausencias e incertidumbre. Tal vez lejos, alrededor de mis angustias, latía una civilización festiva plena de esperanzas. Mientras yo, transido de dolor y desencanto, sentía el frío de las aguas en mi castigada piel. Fue en la noche cerrada, en otro tiempo que hoy se antoja extraño y huidizo. Pero existió. La playa aún sigue ahí. Los veraneantes la frecuentan, ajenos a los hechos que sucedieron aquella noche de novilunio. Aún recuerdo esa sensación áspera de la arena hiriendo mis rodillas, la espuma del mar sobre mi pecho. Fue en la noche cerrada. Aquella que el alma reconoce como su más fiel testimonio de revelación sentida.

UNA MUJER

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    A la orilla de un río que desciende caudaloso, rápidos espumosos sobre rocas dormidas; una mujer llora. El mundo es tan injusto y condescendiente a la par. Sí; insultantemente condescendiente. Y el llanto de la mujer cae en amargas lágrimas al río que pasa sin detenerse ante su soledad. El destino tienen tonos ambiguos que acaban volviéndose grises y funestos. Estoy aquí, en la otra orilla. Observo a la mujer en su dolor, transida de tristeza y desencanto. Yo también soy culpable de esa pena. ¿Por qué no? ¿Acaso no intentar curar la herida no es parte de la culpa? Todos somos culpables de ese llanto que el torrente arrastra hacia el mar, ensuciando las saladas aguas de un mundo falso y sin conciencia.

RELATOS ROTOS - II - RITMOS PERSISTENTES

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    Los amantes están sentados en el banco del parque, la cabeza del amante en el pecho de la amada escucha los latidos del corazón. Mientras la ternura envuelve a los jóvenes enamorados, hay otros ritmos persistentes que agreden el oído en habitaciones de hospital, porque son de corazones ya gastados, ahí, en el final, cuando todo está decidido; aunque insultante la calle sigue bullendo de sueños, ilusiones e intensidad; ajenos los viandantes a los dramas gestados en cuartos asépticos. Todo está mucho más cercano de lo que imaginamos. Fluye el tiempo en el reloj de pared, sonoro tic-tac quebrador del silencio y la oscuridad de los hogares vacíos, abandonados por sus habitantes aún a su pesar, rumbo a esperanzas hospitalarias, cuando la vida ya no es tan nuestra y late en las manos de otros. Siguen habitando en su paz los amantes del parque aprovechando el sol de primavera. Ha sus oídos llega el persistente ritmo del redoble de un tambor, seco, expeditivo, dando paso a ...

LA LÍNEA MORTAL DEL HORIZONTE - ESTATISMO

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    Hace muchos años, a fuerza de acercarme a la costa para meditar, mientras contemplaba el mar, surgió un concepto que entrañaba todo un abanico de posibilidades. Era la Línea Mortal del Horizonte donde se aunaban los sueños más idílicos, los terrores más profundos y un continuo fluir de pensamientos que aún no he logrado desentrañar en su totalidad después de mucho tiempo. Es tan denso el concepto que, probablemente, serían necesarias muchas vidas para acercarse mínimamente a lo que nos ofrece la Línea Mortal del Horizonte. Esa que en muchas ocasiones imaginé como una inmensa cascada sin final.     Pero, al menos, poder ver más allá del simple horizonte, es abrir la mente a un pensamiento más libre y personal.

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESAMOR - VARIACIÓN Nº 5

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   Oigo el rumor del viento entre las hojas del parque. Imposible olvidar ese brillo de tus ojos en los míos. Los mismos que con ternura me miraron mientras abandonabas los bosques de juventud rota. Ya nunca besaran las olas tus pies descalzos, ni la espuma que vertía el mar sobre tus senos será manjar para mis labios. Todos se ha desvanecido en una juventud salvaje ya perdida. DIBUJO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESAMOR - LOS LECHOS VACÍOS - VARIACIÓN Nº 1

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    Existen habitaciones cerradas en nuestra memoria. Albergan todo un mar de sensaciones. En las noches de vigilia no esperada, recorremos los pasadizos que llevan hacia ellas; sinuosos laberintos de sombras y tinieblas. Algunos de estos cuartos huelen a humedad y desconcierto; los libros yacen desperdigados entre las blancas sábanas y amarillentas fotos besan el frío suelo. Pero esos lechos ya vacíos, que aún guardan la forma de los cuerpos, el calor de la lucha entre los sexos enfrentados al ritual salvaje del éxtasis; esos lechos vacíos nos envuelven el alma en un halo misterioso donde la nocturnidad crea su reino de espacios abiertos al infinito canto del pasado. DIBUJO DE JULIO MARIÑAS

EN LA NOCHE - V - POR AMOR

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    En la noche, ante un silencio opresor y descarnado, observo reflejadas en la pared las difusas sombras de los dos cuando aún éramos. Amar es un verbo que nadie sabe conjugar correctamente; porque en realidad no tiene tiempo, ni espacio, ni siquiera dimensión. Porque es mucho más y muchos menos que un simple verbo. ¿Dónde aprendemos a amar? En una escuela sin pupitres, en una clase sin profesor ni compañeros, desierta, vacía de referencias donde poder asirse y reflexionar. Por amor hemos vertido lágrimas que jamás han llegado a tocar el suelo. Por amor inventamos la quimera del tú y el yo en una eternidad creada a nuestra medida. Por amor, aún siguen temblando en la pared las siluetas de lo que fuimos un día; en el tiempo de caminar los senderos que sólo se muestran a los amantes, y que siempre terminan allí, en un mar tempestuoso, vertiginoso abismo de lo frágil y lo imposiblemente bello. FOTO DE JULIO MARIÑAS

EN LA NOCHE - II - LA MUJER DEL MALECÓN

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     Desde la ventana observo como la noche abraza las casas y árboles cercanos. Debe seguir rugiendo el  mar contra el malecón de nuestro desencanto. Nuestra historia quedó retenida en un muelle de brumas que jamás se disipan. Por ellas transitan los heridos de amor. En noches como esta, tomo el abrigo y me pongo el sombrero, para acercarme a la orilla de las aguas sonoras. Al final del malecón, entre la niebla, aún llora una mujer por ser esclava en un mundo insensible a sus lágrimas calladas que van cayendo al mar de sus angustias. Permanezco en silencio. No me atrevo a mirarla. Probablemente sus ojos sean como esos cielos limpios y serenos que ella puede surcar sin que nadie intente aprisionar su vuelo.

POEMAS DE JUVENTUD - Selección de poemas del libro “EL MAR, TÚ Y YO” – de Julio Mariñas – I

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Ya no sé cómo ha caído el día mientras el mar refleja nuestros sueños; en la playa, solos y tan pequeños, olvidando todo aquello que me hería. Te contemplo tan tierna y hechizante que cautivas todos mis sentimientos. Quiero hacer siempre eternos los momentos que pases junto a mí, estrella errante. Y alzarnos entre las verdes olas con las manos asidas fuertemente; olvidados del tiempo y de la gente, para escuchar cantar las caracolas. FOTO DE JULIO MARIÑAS

DE VIAJES Y LUGARES SENTIDOS - II - GALICIA Y EL MAR

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    He tenido el privilegio de nacer en un lugar bañado por el mar. Las aguas que besan las costas de mi tierra gallega son como un espejo en el que se refleja el alma de esta tierra marinera. El mar es como un caleidoscopio. Ante su contemplación, el pensamiento puede fundirse con las aguas hasta alcanzar las más altas cotas de reflexión o de emotividad. Porque en el fluir constante de ese mar subyace todo un mundo de historias fascinantes, hermosas, nostálgicas, dramáticas, desgarradoras. Solamente aquellos que hemos crecido sumergiendo nuestros cuerpos en las frías aguas que besan las quebradas costas de Galicia, sabemos de esos misterios. En los días de temporal brama el mar, y no existe sonido comparable a ese rugir de espuma y sal. El corazón se expande cuando el viento del Norte golpea el rostro y los ojos se humedecen evocando pasiones y desencuentros. En los cálidos atardeceres, cuando el sol muere lentamente en el horizonte difuminando su manto de luz sobre las agu...

DE VIAJES Y LUGARES SENTIDOS - I - VIGO Y EL MAR

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    Navegué las aguas de tu Ría, de Vigo a San Simón, Pomtesampaio, Cangas, Moaña, Las Islas Cíes. Era un niño que vio elevarse los pilares del Puente de Rande desde el mar. Contemplé como las dunas que eran el paso entre el bosque de pinos y la playa de Samil desaparecían. Y en Vigo fueron cerrando cada vez más al mar los pocos lugares donde aún se podía reconocer en ella una ciudad costera. Hoy, la ciudad en la que nací es una metrópolis cuyos habitantes apenas pueden ver las aguas que bañan sus costas y mucho menos tocarlas. El noventa y mucho por ciento de la costa que besa la ciudad es un inmenso almacén que no pertenece a los vigueses. Si Vigo hubiese crecido hacia el interior, respetando su costa, probablemente hoy sería la ciudad más bella del mundo. Hace veinte años que escribí un artículo titulado “Vigo, la bella dama herida de muerte”. Hoy, después de dos décadas de aquellas letras, la herida mortal sigue supurando cada vez más. Del Vigo de mi infancia ya sólo que...

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 3

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    Cuando el barco cansado se deja arrastrar por el ritmo del mar y sus misterios, de pie, en la proa, mi vista se pierde en la lejanía, mientras dejo que el viento del Norte abrase mi rostro. Busco una vez más donde la soledad se llena con todo lo vivido, con lo que tanto he amado; y escucho sin perder la razón, los cantos de sirenas, la eterna melodía de los que vagan sin rumbo por los mares. No hay respuestas. Tampoco preguntas. Sólo sentir y seguir soñando.

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 2

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    Te busqué en mis recuerdos. Y después me busqué en nosotros cuando aún éramos. Hasta que acabé buscando la sombra de nuestros cuerpos en la arena, en las aguas, en la lejana Isla Perdida que no figura en ningún mapa. Después de mil naufragios, aún sigo navegando, con la esperanza de encontrar aquel que fui cuando la vida brindaba el dulce canto de las horas sin dueño.

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 1

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     Poder atrapar los momentos. Impedir que el viento los lleve lejos hasta que acaben convirtiéndose en un recuerdo difuso en nuestra memoria.      ¿Existe ese lugar donde es posible encontrar de nuevo aquello que era lo más parecido a la felicidad?      Somos esclavos de nuestros sueños. Perseguimos quimeras. Es el único privilegio que nadie puede arrebatarnos. LA ISLA PERDIDA Letra, música y orquestación de Julio Mariñas Una gaviota celosa Surca las aguas del mar, Lleva en su vuelo una pena Y no la puede olvidar. En la proa un viejo marino Siempre la mira pasar, Piensa en los tiempos hermosos Y se humedece su mirar. ¡Cuantas ilusiones se llevó la mar! ¡Crujen las cuadernas! ¡Arrecia el temporal! Y el viejo barco sobre el ancho mar Va trazando estelas que se pierden ya. Hay un Isla Perdida, Está en el medio del mar; Donde van los que no vuelven, Donde el vivo nunca va. El marin...

SIN MIEDO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XVI)

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    Un día llegará. No lo dudo. Sin llamar. Como una leve brisa en frío invierno. Subirá por la escalera que lleva hasta mis sueños, y quebrará el último peldaño que he pisado. Entonces, con la serenidad que da el haber vivido, miraré tranquilo a sus vacías y oscuras cuencas que me reclamarán para su abismo. Un día llegará con esa risa amplia asomando entre sombras. Y mientras cruzo en ancho mar que separa la vida de lo desconocido, miraré desde la barca la estela dejada en las aguas donde flotaran los recuerdos más queridos. Entonces, sonreiré pleno de libertad porque he vivido. FOTO DE JULIO MARIÑAS

NAUFRAGIOS

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     El tiempo juega insistente con las horas. Imposible evitar el lento desvanecimiento de todo lo bello. Extendemos las manos en silencio, en un intento vano de atrapar los instantes idílicos que alimentan el alma y dan placidez a nuestra vida. ¿Quién dice que la poesía es triste? Todo tiene el color de los ojos que contemplan, el sonido de los oídos que escuchan, el sabor de los labios que besan. En algún lugar, donde aún juega el niño que fuimos, donde aún sueña el joven que fuimos; en algún lugar que es referente en nuestros sueños más intensos, late el corazón de un despertar radiante junto al inmenso mar que siembra con su espuma la arena de una playa a la que hemos llegado todos aquellos que alguna vez naufragamos, pero pudimos salvarnos y contarlo.

ESCRIBIR Y SOÑAR

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    El tiempo se tornó difuso. Eran las horas de la incertidumbre; cuando podíamos ver las aves surcando los océanos rumbo a otras latitudes. Entonces los horizontes de juventud se abrazaban y entremezclaban en atardeceres de rojos intensos en pasiones encendidas. Dueño de la noche, frente al papel en blanco, derramaba versos llenos de vida. Nunca se está tan cerca de la felicidad como cuando rememoramos los instantes en que la existencia se agarró a nuestra piel con infinita pasión. Y la pluma sigue emborronando páginas. Pero las máquinas, compañeras de tantas veladas, yacen calladas, sustituidas por el teclado del ordenador. En días como hoy las contemplo; mudas sobre la repisa. Sus cuerpos yacen descansados después de tantas páginas cumplidas. La noche tiene el rostro lleno de cicatrices cuando contemplo la luna y las estrellas. Surcos creados a golpes de palabras llenas, de frases enardecidas. Nunca deja el que escribe de soñar. En cada esquina del camino se agitan ...

EL MAR

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      Cuando llega el verano, las playas, las terrazas junto al mar, los paseos, se llenan de gente.  Por fin brilla el sol, los cuerpos se ofrecen a la suave brisa para alcanzar ese moreno tan deseado. Me gusta. Es interesante. Miro las aguas y les sonrío. Ellas me devuelven el saludo. Porque nos conocemos hace mucho. Somos viejos amigos, y sabemos que, apenas septiembre asome en el Atlántico, cuando las temperaturas ya no sean tan benignas, el mar volverá a quedarse solo. Entonces, en los días de frío, cuando los vientos del Norte azoten la costa, el océano se encrespará golpeando las playas, los malecones, los acantilados salvajes. Cuando el tiempo de verano finaliza, el mar sabe que sólo los marineros, los enamorados furtivos, los poetas locos, los desencantados de mundo o algún soñador despistado, se acercarán a sus orillas para contemplarlo. Pero yo siento que es entonces cuando más lo necesito y más me necesita. Así sucede con los humanos. Cuando estamos mal...

LA GALICIA QUE ME HABITA

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        Galicia. Soledad de construcciones olvidadas. Caminos que albergan el paso cansado de peregrinos que siguen las sendas de esperanzas ya extintas. Lugares donde la maleza pugna por engullir lo que en otro tiempo fue refugio de almas y guarda ecos de historias que nunca ya podrán ser reveladas. Restos a las orillas de los ríos que fluye ajenos al trabajo que en otro tiempo realizaron las aguas con su discurrir al mover las piedras de molinos, sustento de humildes campesinos. CUMBRE        Después de la menuda lluvia que acaricia el cuerpo de una Galicia única, como en un rotundo “si a la vida”, el sol vuelve a surgir entre los centenarios árboles y lanza destellos sobre las aguas que arrastran a los ausentes. Galicia húmeda, verde, roma en sus viejas montañas donde habitan los innumerables dioses mitológicos que no tuvieron más remedio que llegar hasta aquí, a la tierra del fin del mundo; donde es posible escuchar aún ...

LOS NIÑOS Y EL MUNDO

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   Veo un mar extenso. Infinito en su fría máscara invernal. Somos viejos amigos, porque él, que es sabio, me ha contado siempre historias que al final han acabado siendo realidad. Cuando su espuma besa las arenas de la playa suavemente o cuando sus olas rompen sobre los acantilados del alma; siempre ha sabido escuchar y también decir las cosas importantes. Esas que no pueden expresarse con palabras. Las que arañan las paredes del alma y quiebran los cimientos del ánimo en las convulsas noches de inviernos aciagos, nacidos de los abismos donde se agitan los fuegos de la duda. Observo el mundo. Lo veo desde mi insignificante posición de humilde siervo de la música y la literatura. Sólo el arte me ha hecho olvidar la cara más terrible del ser humano, el frontal más rotundo de mi propio “yo” soberbio de inconsciencia. Palabras, palabras; todo son palabras. Mientras, el pobre sigue siendo pobre, el rico sigue siendo rico. Los niños claman justicia humana desde sus ojos aterrados...