sábado, 4 de noviembre de 2017

ESENCIAS



Olvidar el todo
para aprehender el halo
evanescente de primigenia esencia.

En un tic-tac
la vida se diluye;
espejismo; imposible amarrarla.

La noche tiene ojos,
vigilantes extraños
que cuentan historias sorprendentes.

Amar,
ensayo de existencia,
torbellino incontrolable,
subida hacia el infinito,
donde brillan las estrellas eternas.

Olvidar,
sin permiso, cruzar la línea
que divide el Ser del No Ser.
Como en un sueño,
imposible pero cierto.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

A LA HORA - UN AMOR QUE VA MÁS ALLÁ


A la hora de Amar,
El desenfreno.
A la hora de Amar,
La entrega incierta.
A la hora de Amar,
Un dulce sueño.
A la hora de Amar,
Puertas abiertas.
A la hora de Amar,
Furia y lascivia.
A la hora de Amar,
Ansia y locura.
A la hora de Amar,
Sed infinita.
A la hora de Amar,
Esencia oscura.
A la hora de Amar,
Tú y yo entregados.
A la hora de Amar,
El mundo lejos
A la hora de Amar,
Enamorados.
A la hora de Amar,
Lucha entre espejos.
A la hora de Amar,
El valle verde.
A la hora de Amar,
El mar profundo.
A la hora de Amar,
Cárcel y redes.
A la hora de Amar,
Temblando el mundo.



martes, 31 de octubre de 2017

LA VIDA


Es un profundo grito surgido de la nada,
alado coro dulce que entona una canción,
ruge en las aguas bravas que en la madrugada
rompen contra las rocas del viejo malecón;
traza en el cielo rutas de eterna melodía,
recorre los caminos de la desolación.
lanza al aire los versos que nunca aprendimos
y jalona de ausencias la eterna inspiración.

Eso es, sin lógica, sin edad, ni apellidos;
inexplicable espectro que afrenta la razón;
eso es la vida, que no ha conseguido
definirse ni darnos ninguna explicación.



lunes, 30 de octubre de 2017

EN BUSCA DEL SER HUMANO


Amar la Verdad
como única arma en un mundo de mentiras.

Buscar el Amor
como única meta en un mundo de odios.

Perseguir un Sueño
como única aspiración en un mundo de realidades.

Entender al Otro
como único fin en un mundo de incomprensión.

Admirar la Naturaleza
como único paraíso en un mundo de cemento y asfalto.

Revindicar la Nostalgia
como único legado en un mundo ahíto de futuro.

Encontrar el propio Yo
como única forma de salvarse de un mundo global y envilecido.

Alcanzar la Ataraxia
como único fin para no ser destruido en un mundo frío y cruel.



miércoles, 25 de octubre de 2017

LA NOCHE Y EL TIEMPO


Era una noche oscura, tétrica, silenciosa;
por las calles desiertas a mis oídos llegó
un llanto lastimero en la ciudad desierta
que el alma y los sentidos con brusquedad heló.

Y a lo lejos un claxon, el asfalto mojado,
la mirada perdida de alguien que se cruzó
con mis pasos inciertos en la brumosa noche,
brevedad, duda y sueño del inquietante Yo.

Hoy la vida se mece en columpios dorados,
canta la vieja urraca su irrepetible son;
mientras las horas siguen rotas en un suspiro,
nostálgicas escenas baten el corazón.

En un rincón pequeño, entre mil pensamientos,
en las noches de niebla, cuando no brilla el sol,
regresa el recuerdo de un tiempo gris incierto
que un dios cruel, silente, sin piedad destruyó.



sábado, 7 de octubre de 2017

NATURALEZA DE OTOÑO EN VIGO 2017


En el corazón de la ciudad, es posible encontrar rincones tranquilos; 

verdaderos remansos de paz en la vorágine de la metrópolis.



















































lunes, 20 de marzo de 2017

RELATOS ROTOS - XXVI - EL ABUELO DE MEDIADOS DEL SIGLO XXI


UN ABUELO CON SU NIETO A MEDIADOS DEL SIGLO XXI

-¡Hola abuelo!
-Hola, pequeño.
-¿Estás cansado?
-Sí, muy cansado.
-Hoy no me vas a hablar de cómo era el mundo cuando tú tenías cuarenta años.
-Te gusta oír esas historias ¡Eh!
-¡Mucho!
-Siempre son las mismas.
-Pero me gustan.
-Cuando yo tenía cuarenta años, la vida ya no era como en mi infancia. De niño, los sueños cobraban dimensión frente a una enorme pantalla de cine, donde los héroes eran hombres que buscaban la verdad y la paz.
-¿Y no había finales tristes?
-¡Oh, sí! Sólo hay que pensar en Los Cuatrocientos golpes de Truffaut o El Planeta de los Simios. ¡Claro que había finales tristes y finales abiertos! Pero siempre con un atisbo de esperanza. Después, vino la máxima que estableció una supuesta originalidad, en la que estaba bien que ganasen los malos o que las películas fueran un fiel reflejo de la realidad. Vamos, algo similar a hacer un documental, pero con actores con mucho arte. Pues eso, cuando yo era niño, los mundos de la imaginación estaban en una gigantesca pantalla, y la mente se abría, se abría, hasta el infinito, llena de dudas. Tres décadas después, el mundo de niños y adultos estaba en unos aparatitos, cuanto más pequeños y funcionales mejor, que se convirtieron en depósitos de supuestas verdades oficiales. Así, la mente de los humanos se fue haciendo más pequeñita, y los niños ya no querían soñar con mundos mágicos, sino conocer la verdad al instante, sin pasar por el bello marco de las experiencias.
-Pero, teníais televisión.
-¡Oh, si, por supuesto! Al principio era un aparato en el que también ponían esas películas de cine, documentales, sobre todo de animales. Con el tiempo, la televisión fue teniendo más medios y todo fue más enriquecedor. Hasta que poco a poco, los informativos encumbraron a los políticos por encima de escritores, músicos y demás autores. Surgieron unos concursos en los que la gente imitaba con precisión a grandes intérpretes de la historia de la música. Con lo que la originalidad quedó condenada al ostracismo. Se montó una sociedad artificial, en la que, en aras de lo políticamente correcto, surgieron múltiples movimientos que coartaban la libertad de expresión, porque, todo aquello que no fuese lo imperante, era susceptible de demonizarse e incluso de ilegalizarse.
-¿Y nadie hacía nada?
-Nada. Después del desastre de los “ismos” del siglo XX, los humanos se volvieron a emponzoñar con esas supuestas actitudes democráticas, que no eran más que otras formas de dictaduras encubiertas. El mundo de principios del siglo XXI, en vez de procurar una solución para enfermedades mortales; invirtió todos sus dividendos en carreras armamentísticas. Eso llevo a una sociedad de élite con unos cuantos, otro porcentaje considerable de una clase media condenada a la mediocridad, y a la mayor parte de los humanos resignados en la pobreza.
-¿Y nadie lo remediaba?
-No. Las gentes, como rebaños supuestamente intelectualizados, seguían a unos cuantos líderes hacía un precipicio en el que se despeñaban. Ciega, aunque sus héroes mintieran, robaran, fuesen vanidosos o despreciativos; la masa iba arrastrando sus pies detrás de ellos como un ejército de zombis.
-¡Caray! ¡Que miedito! ¿Y la ley?
-La ley se impartía de acuerdo a unas bases que acabaron siendo arbitrarias; de tal modo que, el torpe delincuente que robaba algo para comer, podía ir a la cárcel sin muchas dudas y con bastante inmediatez; mientras que, el delincuente que robaba desde un serio y pulcro despacho ingentes cantidades de dinero a la totalidad de los ciudadanos, ese tenía grandes probabilidades de no ir a la cárcel y, si lo hacía, llegar a ella con grandes lujos y prebendas. Por otra parte, los violentos campaban a sus anchas porque, gracias a no sé qué cuestiones judiciales, salían libres de sus actos, después de haber golpeado salvajemente a sus mujeres o a otros seres humanos de los que les molestaban sus peculiaridades. También, gracias a lo políticamente correcto, desde la justicia se comenzó -hostigada por los medios de comunicación, los dirigentes políticos y demás- a frenar la libertad de expresión. Así, se estableció una línea imprecisa entre lo que se podía decir y no, línea que, dependiendo de donde viniese la queja, era considerada delito.
-¿Y podías vivir en un mundo así?
-No. Sólo el amor, la literatura, la música; el mundo que construí en mi soledad; hizo posible soportar tanta zafiedad y estupidez. Los humanos se habían convertido en seres llenos de razón irracional. Aquellos que manejaban el lenguaje con cierta facilidad, lo adulteraban constantemente para ocultar sus mentiras y sus maniobras políticas de despropósito que lo único que hacían era emponzoñar todo aquello que podía ser bello. El hombre dejó de mirar a la tierra. Su mundo fue una pantalla de ordenador, la mayor parte de las veces incrustada en un diminuto teléfono móvil, cuya único objetivo era estar controlados continuamente y, a su vez, tener a los demás controlados. Un despropósito en el que los humanos se sumergieron, un lodazal infecto que albergaba en su interior todo lo podrido de los humanos, donde los seres más viles campaban a sus anchas sin control. Se había perdido la originalidad, el Yo no tenía valor en una sociedad global que sólo aspiraba a la imagen de un bienestar ficticio. Así, el Arte se corrompió en una ciénaga donde el valor emocional y sentimental murió para siempre. Sólo la utilidad y el impacto de lo banal e inmediato tuvieron lugar en un mundo de seres fríos y calculadores. El más estúpido pasó a ser aclamado en videos llamados virales. Así, se fue promoviendo la mediocridad por encima de otros valores.

LLEGA LA MADRE DEL NIÑO, HIJA DEL ANCIANO

-Ya estás otras vez contándole esas historietas de los tiempos pasados, papá.
-¡Pero, mamá…!
-Venga, aún no habéis comido. Tomaros ya las pastillas.
-Es que no saben a nada. El abuelo dice que antes se comían trozos de animales y vegetales.
- “El abuelo dice, el abuelo dice”. ¡Que asquerosidad es esa de comer ser vivos! ¡Come, tómate las pastillas!

LA MUJER SE VA AIRADA

CON UNA SONRISA COMPLICE, ABUELO Y NIETO, TIRAN LAS PASTILLAS POR LA VENTANA