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CONVERSACIONES CON SENIA - X

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    Hace tiempo que no bajo al río. Prefiero el otoño para hacerlo. En verano está demasiado frecuentado. Esta noche es posible que esté ella en sus orillas. Ya la estoy viendo. Lleva un vestido blanco de gasa que la brisa nocturna mueve suavemente.     -Hola, Senia.     -Hola.     -Hace tiempo que no nos veíamos.     -Algún tiempo.     Apenas veo su cara. Mira hacia otro lado, como queriendo ocultar algo.     -¿Oyes, Julio?     -¿El qué?     -Los cantos de poetas.     -Vagamente. No puedo distinguir sus palabras.     Entonces, Senia canta susurrando con la voz más dulce que jamás he oído.     Vuelas tiempo, vuelas, A las tierras lejanas Donde habitan los versos Que un día llevó el viento. Vuelas, tiempo, vuelas, A las blancas mañanas Donde rotas pasiones Dieron su últ...

CAE EL POETA (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXXVII)

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    Cae el poeta. Sus rodillas golpean el suelo áspero y cubierto de hojarasca del viejo cementerio. Entre las tumbas silentes, llora el olvido de su obra. Aquellos versos inspirados que acompañaron las noches de vigilia al brotar de su pluma. Alrededor del camposanto, la ciudad dormita agónica con respiración entrecortada, ahíta de soberbia y mediocridad. El mundo gira indiferente al canto del poeta. Tal vez, pasado el tiempo, como en tantas otras ocasiones a lo largo de la historia, las gentes lavarán sus conciencias editando los versos del poeta en cuidadas ediciones póstumas. Lo harán cuando no sea más que mondos huesos o polvo en cualquier tumba. Ahora no quieren que la inmensa sombra que proyectan sus palabras pueda hacerles meditar o mueva conciencias. Es necesario el triunfo de lo superficial para que el ser humano pueda justificar tanta miseria, tanta mediocridad, tanta injusticia. Cae el poeta y, arrodillado entre las tumbas, sonríe aliviado porque sus alas de sueñ...

CONVERSACIONES CON SENIA (VI) La noche y los sueños

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-Vuelve la noche, Julio.    -Si, regresa otra vez.     -Yo amo la noche. ¿Y tú?     -Lo ha sido casi todo para mí. Es un reino de silencio. Vacío que he podido llenar con sonidos y palabras como las que ahora escribo.     -No te veo escribir.     -Es cierto. Estoy hablando contigo.     -¿La noche ha sido para ti un elemento de inspiración?     -No en si misma. Ha sido y es un lugar en el que parece imposible que nadie pueda quebrantar la soledad buscada. Tú de eso sabes mucho, Senia. Aquí sola siempre, al atardecer, junto al río. A veces me pregunto cómo serás a la luz del día.     -¿Y tú? ¿Cómo eres a la luz del día?     -Mejor que no te lo explique.     -¿Por qué?     -Las sombras de la noche siempre favorecen los rostros quebrados por los años.     -Venga, hombre. Lo dices para que sal...

PALABRAS

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    Todas los verbos conjugados, los adjetivos que nos brindamos sin reservas, las interrogaciones que lanzamos al aire de la radiante juventud; se fueron alejando en los buques que navegaban más allá de la Línea Mortal del Horizonte. La misma que contemplamos sin cadenas ni   barreras cuando fuimos lobos de uñas afiladas y colmillos poderosos que nunca veíamos calmada nuestra sed. Quedarán allí, flotando en los vientos de Norte, donde los rudos marinos luchan por alcanzar costas que no vienen en los mapas.   Por ti, por mi, por el amor que nos dio tanto.