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Mostrando las entradas etiquetadas como infancia

COMO UN LEJANO CANTO DETENIDO - CINES Y TEATROS

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    Como un lejano canto detenido como un leve susurro, como una leve brisa; desciende lento pero decidido el telón sobre la escena. No hay aplausos; sólo un largo silencio que parece estar deshabitado y sin contenido. Después de algunos triunfos y no pocas derrotas, ha llegado el momento de abandonar el escenario. La tramoya dormita suspendida, espejismo de inertes ilusiones. Los ecos de las voces que proyectaron palabras con intención, aún habitan en los anfiteatros, en las plateas. Intangibles mensajes ahora indescifrables para meros visitantes ajenos a los días de éxitos y aplausos. Cuando todo es silencio, los duendes de la inspiración vuelven a jugar con los focos encendiéndolos y apagándolos; como reclamando de nuevo las antiguas presencias. Pero hay telones que jamás vuelven a abrirse. El destino es caprichoso o, más bien, feroz con el inexorable paso de los días. Cuando se cierra un cine o un teatro, para muchos de nosotros es la destrucción de lo que fue uno de los...

DE LA MÚSICA Y LAS EDADES DEL HOMBRE

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MOVIMIENTO – I – Allegro - INFANCIA     Infancia rítmica y radiante; melodía en Do Mayor, sin apenas modulaciones; simples acordes de tónica, subdominante y dominante. Sencillez armónica como el desenfado propio de los parques de juegos. Las maderas -flautas, oboes y clarinetes fundamentalmente- sobresalen en el discurso orquestal, ayudados por apoyaturas, trinos y mordentes. MOVIMIENTO – II – Andante con fuoco – JUVENTUD     Melodía plena de romanticismo a veces, y otras caótica; alternancia de modos mayores y menores; acordes de séptima y novena; en ocasiones disonancias y pasajes atonales, modales, complejos. Las cuerdas fluyen con intensidad en combinaciones de matices; ahora forte, ahora piano; reguladores que desembocan en espléndidas sonoridades donde los timbres de las trompas brillan en todo su esplendor. MOVIMIENTO – III – Moderato apassionato – MADUREZ     Los violonchelos abrazan una melodía profunda en la menor; p...

TU PRIMAVERA EN MI OTOÑO - A MI SOBRINO MARIO

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La infancia que atesoras se dibuja ante mí como un sueño. Tus tres primaveras se reflejan diáfanas en mis ojos ya cansados de tanto contemplar risas y llantos. Reside en tus tiernas maneras ese sabor a lejanos tiempos en que la vida me acogía generosa al abrigo de unos brazos maternales. Por el pasillo de entonces los recuerdos transitan como zombis extraviados. Sus ojos brillan en la oscuridad sedientos de los tiempos donde vivir era una aventura insolente y temeraria. Cuando ríes, el niño de antaño late en mi pecho como queriendo aflorar en vano en una búsqueda del tiempo perdido estéril y sólo posible ante un Proust evocador. Cuando lloras, las lágrimas recorren silentes los recónditos lugares de mi alma donde habitan los llantos que derramé y que por mi derramaron. Brillan tus tres primaveras de vida en este ocaso mágico de otoño, mientras el sol ahoga en el mar un nuevo día. Parece que mañana despertaré en la lejana infancia contemplando el rostro de mi madre y subiré la cuesta ...

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - LUGARES - VARIACIÓN Nº 3

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    Siempre amanece en los prados de infancia donde hay un eterno verdor de risas y esperanzas. En los ríos de juventud las aguas conservan el brillo de cálidos veranos, como cuando la vida nos entregó su esplendor y el ardor de los cuerpos plenos. Junto al mar ignoto, indescifrable, la madurez medita y rememora lo vivido, al tiempo que sumerge el cuerpo en las aguas buscando hallar de nuevo la salvaje pasión que aún sigue viva. En lo alto de la montaña, después de cruzar con lentitud el bosque de los sueños ya perdidos, el anciano observa el mundo que un día creyó  poseer; hasta que la vida le demostró que era el desierto su destino. FOTO DE JULIO MARIÑAS

TRENES

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    Desde el vagón de un tren he visto las áridas tierras donde el horizonte no encuentra consuelo, las nevadas cumbres que dibujan un manto de auroras blancas, el bosque espeso amenazante, el río torrencial, el mar airoso, y un sin fin de estaciones en las que nunca volveré a posar mis pies ansiosos de encuentros y adioses. Como la vida misma que late en cada traqueteo, así voy dejando que el tren me lleve hacia las tierras de infancia y juventud, hacia las horas donde aún gravitan suspendidos los momentos felices del ayer.

LA MUERTE, ETÉREO CONCEPTO DE RAICES IGNOTAS

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     Un suspiro profundo, tenso en su inspiración, relajado en su espiración final. Después, la nada. Todo es silencio alrededor. Sólo un cuerpo inerte ha quedado de nuestra existencia, de nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas. En la infancia, como algo ajeno a nosotros, lejano, van cayendo los primeros familiares cercanos, más jóvenes, más viejos. Pero nosotros estamos en otro mundo. Cuando comienza a existir la muerte como sino implacable que dominará el resto de nuestra vida, todo cambia y la niñez se torna menos liviana. Después, con la juventud, creemos poseer invulnerabilidad. Las locas y apasionadas horas de una época que emana vida por todos los poros de la piel. Sólo cuando los que nos dieron la existencia desaparecen, asimilamos que la muerte nos acecha. En realidad lo ha hecho siempre, desde el primer instante en que respiramos. Amigos cercanos de nuestra edad caen abatidos por el azar del destino, y un nuevo capítulo se abre en la forma...

FRANÇOIS TRUFFAUT – LOS DULCES SUEÑOS Y LA CRUDA REALIDAD (PARTE I)

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    Con motivo de mi próximo viaje a París, he vuelto a ver la filmografía de François Truffaut. Como siempre, encuentro en este cine, tan francés y al mismo tiempo tan universal, toda la sencilla maestría de uno de los grandes directores de la historia de séptimo arte. El “enfant terrible” de una generación de apasionados por el cine que, a pesar de su carácter rebelde y contestario, lo acogió con los brazos abiertos. Godard, Rohmer y otros muchos, entre los que destacaría André Bazin, fueron de gran ayuda al muchacho de infancia complicada que había sido François Truffaut; salvado de una vida gris, gracias a su pasión por la literatura y el cine, por su incansable ansia de aprender y conocer todo lo relacionado con el celuloide. En sus películas, detrás de una aparente sencillez, supo combinar el romanticismo y la cruda realidad, la autobiografía y los sueños, el amor y la muerte, la infancia y la madurez, la pasión y el desamor. Lo hizo tan magistralmente, que su c...

UNA INFANCIA Y JUVENTUD DE CINE

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     El primer recuerdo cinematográfico tengo que agradecérselo a mi madre que, cuando apenas tenía ocho años, me llevo por primera vez ante la gran pantalla. En el cine Avenida proyectaban como siempre un programa doble en sesión continua y una de las películas era “Los crímenes del museo de cera”.     El impacto que causo en mi, la extraña mezcla de miedo y fascinación por lo desconocido; la cara de Vicen Price surgiendo deformada entre las sombras hizo que, sin darme cuenta, el cine entrara en mi vida para nunca más abandonarla Recuerdo el primer número del TP con “El fugitivo” en la portada. Hojeé muchas veces aquellas primeras revistas sobre televisión. Entre sus páginas había una que mostraba esta cara de Lon Chaney -el hombre de las mil caras, actor para mi desconocido entonces- en “El fantasma de la ópera”. Creía estar viendo la propia muerte. Una y otra vez abría la revista en un...