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Mostrando las entradas etiquetadas como juventud

DE LA MÚSICA Y LAS EDADES DEL HOMBRE

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MOVIMIENTO – I – Allegro - INFANCIA     Infancia rítmica y radiante; melodía en Do Mayor, sin apenas modulaciones; simples acordes de tónica, subdominante y dominante. Sencillez armónica como el desenfado propio de los parques de juegos. Las maderas -flautas, oboes y clarinetes fundamentalmente- sobresalen en el discurso orquestal, ayudados por apoyaturas, trinos y mordentes. MOVIMIENTO – II – Andante con fuoco – JUVENTUD     Melodía plena de romanticismo a veces, y otras caótica; alternancia de modos mayores y menores; acordes de séptima y novena; en ocasiones disonancias y pasajes atonales, modales, complejos. Las cuerdas fluyen con intensidad en combinaciones de matices; ahora forte, ahora piano; reguladores que desembocan en espléndidas sonoridades donde los timbres de las trompas brillan en todo su esplendor. MOVIMIENTO – III – Moderato apassionato – MADUREZ     Los violonchelos abrazan una melodía profunda en la menor; p...

CUANDO LA VIDA NOS SONREÍA

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        Tenías una sombra de duda en la mirada. Tú, siempre tan ausente. Como en un extraño teatro anacrónico, cantaba bajo tu balcón embriagado por esa silueta que se recortaba en la luz que salía de la habitación. Después, lo que empezó como un onírico cuadro romántico, acabó convirtiéndose en fuego bajo noches estrelladas de estío. Huérfanos del mundo bebíamos de una fuente que se nos antojaba eterna, vivificadoras aguas de juventud sentida. Después, como esos bajeles que trazan fugaces estelas en las aguas calmas, nuestro tempestuoso amor se fue diluyendo sin quererlo ni percatarnos de ello. Hoy, cuando aquel tiempo semeja un lejano espejismo en la noche de los días, en algunas ocasiones observo la luna que callada se rebela en el cielo como un centinela sabedor de nuestra historia, y alzo mi copa para brindar por ti, por mí, por el bello atardecer de nuestros tiempos de amor y placer. Aquellos tiempos en que la vida nos sonreía .

DE OTROS VERANOS

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    Son las doce del mediodía y regreso de la playa. Me gusta ir muy temprano, cuando la arena es una gran extensión sin manchas de veraneantes. Mientras conduzco, suena Hotel, dulce hotel de Joaquín Sabina, lo que me retrotrae más de un cuarto de siglo hacia atrás en el tiempo. Cazador furtivo intentando seducir el azar que me llevase hacia aquellas habitaciones tan anónimas, modestas en sus prestaciones, pero desde las que sí era posible ver romper las olas contra el malecón besando una nuca. Hoy, en mi memoria, esos cuartos siempre aparecen solitarios, antiguos en su poco mobiliario. Pero en aquellos tiempos eran radiantes porque la juventud lo iluminaba todo. No obstante, mientras el aire cálido que entra por la ventanilla del coche me envuelve en los recuerdos trayendo aromas de juventud, siento que soy afortunado por haber logrado no caer en la trampa de esos amores domésticos con muebles de skay y poder seguir albergando la llama del deseo. Los humanos tenemos la...

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA DE LOS DÍAS - CAPÍTULO IV - LOS CUIDADOS

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    -Estás empapado. Acabarás cogiendo una pulmonía.     El hombre esboza una media sonrisa apenas perceptible mientras mantiene la vista baja. La sobrina seca su cuerpo maduro, cuyos músculos parecen aún conservar el vestigio de los tiempos de esplendor, como si no se resignasen a morir del todo.     -Ni que fueses un anciano desvalido. Haces cosas que no acabo de entender.     El hombre alza la vista. Sus ojos verdes aún conservan cierto aire de picardía y el brillo de las cosas vividas. Piensa que es la intensidad de la existencia lo que ha forjado su prematuro envejecimiento. La profundidad de lo experimentado acaba con las energías de cualquier ser humano, por muy vigoroso que este sea.     -Gracias por los cuidados. Pero no son necesarios. ¿No tienes clase?     -¿Clase? Soy tu sobrina, cómo no voy a tener clase.     -No seas irónica.     -Ahora voy. ...

ENTRE LA LUZ Y SOMBRA DE LOS DÍAS - CAPITULO II - LO QUE DEJAMOS

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    -¿En qué piensas? –ella es morena, el pelo ondulado cae sobre sus hombros, sus ojos color almendra escrutan a su pareja.     -En lo que dejamos atrás –él es de complexión atlética, con el pelo ondulado cayendo por su espalda y los ojos verdes de mirada perdida.     -¿Te arrepientes?     -Sabes que no.     -Ahora hay un nuevo sueño.     -¿Cuántos sueños hay que sacrificar por él?     -Imagino que muchos.     Y la vida se oprime contra los cristales del cuarto de un viejo hotel en alguna pequeña ciudad.     Ella posa la mejilla en su hombro. Desde la ventana ven a los niños jugar en el pequeño patio, ausentes de su aventura.     -¿Tú crees que llegaremos lejos?     -Tanto como la intensidad de nuestros anhelos.     -Eres tan inteligente como bella. Si un día flaqueo, recuérdame estos ...

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA DE LOS DÍAS - CAPITULO I - HAMBRE

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    Sobre las blancas sábanas hay un cuerpo desnudo; mujer que yace ausente después de haber amado. Aún la recuerdo así, con las sinuosas formas de juventud y sueños. Nadie osaba llamar entonces y profanar la magia de los días en que el tiempo suspendido de nuestras vidas jugaba al azar con los relojes sin dueño. Teníamos tanta hambre que la noche se abría como un negro fruto solitario y siempre amanecíamos ausentes del mundo y los demás. Así nos convertimos en lobos desterrados del vulgar fluir de la rutina, recorriendo los densos bosques donde habita todo aquello negado al raciocinio. Algunos de aquellos cuerpos hambrientos yacen en tumbas olvidadas, otros muchos se han ajado ante el cruel fluir de las horas marchitas, y sólo unos pocos siguen intentando mantener la dignidad ante el implacable fluir de primaveras. Miro hacia atrás y veo los fantasmas del pasado flotar sobre las brumas de los malecones donde, en más de una ocasión, soltamos las amarras que nos ataban a...

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - LUGARES - VARIACIÓN Nº 3

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    Siempre amanece en los prados de infancia donde hay un eterno verdor de risas y esperanzas. En los ríos de juventud las aguas conservan el brillo de cálidos veranos, como cuando la vida nos entregó su esplendor y el ardor de los cuerpos plenos. Junto al mar ignoto, indescifrable, la madurez medita y rememora lo vivido, al tiempo que sumerge el cuerpo en las aguas buscando hallar de nuevo la salvaje pasión que aún sigue viva. En lo alto de la montaña, después de cruzar con lentitud el bosque de los sueños ya perdidos, el anciano observa el mundo que un día creyó  poseer; hasta que la vida le demostró que era el desierto su destino. FOTO DE JULIO MARIÑAS

CAMINO DE JUVENTUD - (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXVI)

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    Atardecía siempre por el camino que juntos recorríamos hasta el umbral de tu casa. ¿Lo recuerdas? Parece que fue  ayer, como se suele decir. Pero, hace tantas primaveras. Buscaba tu mirada como aquel que busca el brillo que sólo pueden dar las estrellas que más alumbran. Éramos tan jóvenes. Sólo teníamos esa riqueza, y nos bastaba. Quien tiene la juventud, no espera encontrar más tesoro que un nuevo anochecer lleno de vida. Pero todo se desvaneció sin apenas darnos cuenta. Como un sueño del que no anhelas despertar. He recorrido tantas veces de nuevo aquel camino en mi mente ya ajada por las horas de placeres y desengaños. Éramos jóvenes y teníamos la osadía de aquellos que poseen la copa rebosante del néctar que sólo dan las pocas primaveras. Caminábamos despacio, como prolongando nuestro mundo de sensaciones nuevas y placenteras. Si te amé o no, ya no recuerdo. Sé que amaba la vida y tú eras parte de ella. La pasión tiene la fea costumbre de extenuar a los am...

POEMAS DE JUVENTUD - Selección de poemas del libro “EL MAR, TÚ Y YO” – de Julio Mariñas – II

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EL POETA FIEL DEL DESCONSUELO Yo no quiero ser cárcel de tu alma, ni trampa que aprisione el libre vuelo de juventud que irradia tu hermosura. Soy sólo el poeta fiel del desconsuelo que eternamente vierte con su pluma la cruel y triste voz que clama al cielo. Más siempre sufriré esta condena; y el día que me falte tu mirada y se agote el papel de poesía, lo que yo siento escribiré en la arena,  cuando la noche amarga cubra al día. FOTO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL AMOR - VARIACIÓN Nº 4 - AMANECERÁ

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    Amanecerá, y tu pelo negro estará revuelto sobre la almohada. Despertaremos lentamente a un nuevo día. Me mirarás otra vez, como en las lejanas mañanas de los tiempos en que tu vida y la mía aún no se habían fundido en el ritmo salvaje de las horas de invierno.     Amanecerá, y abrirás los ojos, mientras a tus labios, perfilados y tiernos, asomará  una sonrisa; remanso de paz en la nueva mañana. Y nos amaremos de nuevo con el ímpetu que da sentirse deseados y libres.     Amanecerá, y mientras bailamos la danza del amor entre las sábanas, estaremos ajenos al mundo y sus misterios.     Amanecerá, como cuando la vida nos regaló la juventud y el tiempo; como cuando teníamos la tierna incertidumbre de no saber ser uno.     Amanecerá, y nuestros cuerpos de fuego recibirán el alba con la pasión que sólo pueden albergar aquellos que han probado el vigoroso néctar del amor sin credos, ni banderas, ni tierra...

LA BALADA DEL TIEMPO - A MI AMIGO DOMÉNICO DEVICO

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    El camino al colegio era una cuesta inmensa y después un sendero estrecho. Como una metáfora de los caminos que tendríamos que subir al correr de los años en nuestra existencia. Mientras los demás niños pensaban sólo en jugar, recuerdo que tú y yo, aunque también nos divertíamos, teníamos algo más en mente. Conversábamos y hablábamos de un modo diferente e inusual para nuestra edad. Y esa relación, con espacios, se fue perpetuando a los largo del tiempo. Recuerdo en ti un niño disciplinado, con las ideas claras. Una persona que, tras su actitud en apariencia superficial y divertida, escondía valores e ideas muy nítidas. Eso, probablemente, fue lo que te llevó a tener tantos amigos y convertirte en una persona querida por mucha gente. Pero nuestra historia es diferente. Primero una niñez en la que, mientras los demás éramos cigarras, tú eras hormiga y tenías muy claro el sendero a seguir. Y después el reencuentro. Creo que los dos sabemos por qué he tardado tanto en hacer...

EL ADIÓS

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    Llegaste un día entre las montañas que custodian el horizonte de juventud. Tenías el cuerpo moreno y los labios sedientos de carne. Nos amamos allí, en las lejanas tierras que los buscadores de sueños no alcanzan a vislumbrar. Tú y yo, solos bajo la noche de plenilunio surcada por infinitas estrellas fugaces. Y no hubo más tiempo que el marcado por nuestros cuerpos ardiendo al ritmo de la pasión y el desenfreno. Pero, así como llegaste, tu rastro se perdió una mañana de otoño desvaído; dejando entre las sábanas el aroma de eternidad que sólo poseen las pasiones ardientes de las horas en que la juventud abrasa. OBRA DE JULIO MARIÑAS

ESCRIBIR Y SOÑAR

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    El tiempo se tornó difuso. Eran las horas de la incertidumbre; cuando podíamos ver las aves surcando los océanos rumbo a otras latitudes. Entonces los horizontes de juventud se abrazaban y entremezclaban en atardeceres de rojos intensos en pasiones encendidas. Dueño de la noche, frente al papel en blanco, derramaba versos llenos de vida. Nunca se está tan cerca de la felicidad como cuando rememoramos los instantes en que la existencia se agarró a nuestra piel con infinita pasión. Y la pluma sigue emborronando páginas. Pero las máquinas, compañeras de tantas veladas, yacen calladas, sustituidas por el teclado del ordenador. En días como hoy las contemplo; mudas sobre la repisa. Sus cuerpos yacen descansados después de tantas páginas cumplidas. La noche tiene el rostro lleno de cicatrices cuando contemplo la luna y las estrellas. Surcos creados a golpes de palabras llenas, de frases enardecidas. Nunca deja el que escribe de soñar. En cada esquina del camino se agitan ...

CAERÁ EL TELÓN – De lo efímero de la existencia

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    Caerá el telón. Tarde o temprano acaba sucediendo. Porque siempre hay una última vez para todo. Un día, insospechadamente, o tal vez con premeditación y alevosía, caerá definitivamente el telón. Y ese silencio tan aterrador que siente el artista cuando la función termina y los focos se apagan, quedará suspendido en un demoledor final sin remisión. Ningún Deus ex machina podrá entonces remediar el vacío del  abismo infinito que sepultará nuestra memoria. Quedarán los anaqueles mudos de libros inundados en un llanto contenido. Sobre la mesilla de noche, en la mesa del salón, sobre el escritorio; tomos a medio leer; historias de las que nunca conoceremos el final. Y la música que acompañó nuestras horas de adioses, nuestros instantes tiernos, las pasiones salvajes al ritmo de sincopados juegos de armonías en blues. Y nuestra imagen irá muy poco a poco siendo humo en la mente de aquellos que amaron nuestra risa, nuestra mirada dulce, hiriente o desvaída. Las ...

TRENES

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    Desde el vagón de un tren he visto las áridas tierras donde el horizonte no encuentra consuelo, las nevadas cumbres que dibujan un manto de auroras blancas, el bosque espeso amenazante, el río torrencial, el mar airoso, y un sin fin de estaciones en las que nunca volveré a posar mis pies ansiosos de encuentros y adioses. Como la vida misma que late en cada traqueteo, así voy dejando que el tren me lleve hacia las tierras de infancia y juventud, hacia las horas donde aún gravitan suspendidos los momentos felices del ayer.

UNA FOTO ENTRE LAS MANOS

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    Tenías la mirada llena de sueños e incertidumbres. Eras bella y salvaje. Todas las nieblas de mis días se diluían a tu paso. ¿No lo recuerdas? Nos amábamos con la osadía de la edad donde las fantasías se envuelven en noches de pasión; dueños y siervos de nuestras propias ansias juveniles. Entre mis manos una foto liviana en su materia, pesa como la losa más compacta, por que alberga en ella el tú y el yo; todo lo que fuimos y quisimos ser, todo lo que dejamos al borde del camino. Eras toda pasión y tu piel tenía la frescura de los años en que los vientos rodean las perdidas cabañas que se esconden en los ignotos bosques del exceso. La fotografía conserva toda la luz de aquellos años, de aquel tiempo en que la fuerza de la juventud nos permitía cruzar mares que no figuran en las cartas de navegación y la rosa de los vientos giraba sólo para ti y para mi. Una foto entre las manos puede hacernos comprender que poco dura la felicidad, se escapa entre los dedos sin apena...

LA MUERTE, ETÉREO CONCEPTO DE RAICES IGNOTAS

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     Un suspiro profundo, tenso en su inspiración, relajado en su espiración final. Después, la nada. Todo es silencio alrededor. Sólo un cuerpo inerte ha quedado de nuestra existencia, de nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas. En la infancia, como algo ajeno a nosotros, lejano, van cayendo los primeros familiares cercanos, más jóvenes, más viejos. Pero nosotros estamos en otro mundo. Cuando comienza a existir la muerte como sino implacable que dominará el resto de nuestra vida, todo cambia y la niñez se torna menos liviana. Después, con la juventud, creemos poseer invulnerabilidad. Las locas y apasionadas horas de una época que emana vida por todos los poros de la piel. Sólo cuando los que nos dieron la existencia desaparecen, asimilamos que la muerte nos acecha. En realidad lo ha hecho siempre, desde el primer instante en que respiramos. Amigos cercanos de nuestra edad caen abatidos por el azar del destino, y un nuevo capítulo se abre en la forma...

CUANDO LAS CARRETERAS ERAN CAMINOS DE TIERRA - A MI AMIGO JUAN CARLOS OTERO

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           El destino es un extraño sin rostro que acecha en la oscuridad del cuarto donde brotan las horas. Cuando jugábamos en las polvorientas calles del barrio a las canicas y el trompo, mientras invadíamos las fincas cercanas para asaltar sigilosos los árboles  frutales de los vecinos, o cuando nos peleábamos sin descanso con nuestra habitual mala leche; no sospechábamos nunca que llegaría un día en que la época desenfadada de la niñez se desvanecería sin apenas darnos cuenta y pasaría a formar parte de los lejanos recuerdos que el tiempo va diluyendo sin piedad. Entonces, las horas latían en nuestras manos con fuerza y brillaban los ojos ante cada nueva aventura. Las playas y sus frías aguas eran cristalinas como nuestros pensamientos aún no lacerados por los años. En aquel campamento de verano suspiramos por unos ojos verdes tan profundos como inalcanzables. No lo sabíamos entonces. Pero era el tiempo del despertar a la vida más...

LAS PALABRAS NUNCA PRONUNCIADAS

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     Nunca te dije que, mientras sonreías al escuchar mis reflexiones, veía el mundo reflejado en tu pálida cara de diosa griega. Tenías en el rostro la sinceridad y la pureza de la dama que acoge a los amigos en sus maternales brazos y tu voz era dulce como una primavera ya cumplida.     Nunca te dije que, mientras apoyabas tu cabeza en mi hombro, cansada después de una larga jornada en remotas aldeas ya perdidas, sentía en mi joven cuerpo desgarrarse el deseo hacia tu piel cobriza, envuelto por tu grave voz que animaba mis anhelos.     Nunca te dije que, mientras jugabas con otros a seducir y aceptar ser seducida, descendía cada vez más en mi dolor de caballero herido por tu insultante desdén y seguía albergando un vez más la esperanza de un nuevo beso que hiciese latir el corazón en mi pecho adolescente.     Nunca te dije que, mientras decías adiós con lágrimas en los ojos al tiempo que nos jurábamos amistad eterna; ...

LUGARES OLVIDADOS POR LOS DIOSES. PINTANDO SUEÑOS

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Fue un tiempo de húmedas habitaciones donde, cuando el invierno llegaba, las paredes se decoraban con negras manchas y el viento se filtraba por las ventanas. Un tiempo de oscuros bajos apenas iluminados. Pero, a mí alrededor sólo veía luz, porque tenía mis manos llenas de juventud y de bohemia. Las noches no tenían dueño. Sumergidos en las sábanas de solitarias camas en perdidos hostales de carretera, forjamos sueños que permanecen incorruptibles en el altar de las altas montañas de los Lugares olvidados por los dioses. Hay un lienzo escondido por cada ilusión surgida de los días eternos en que la vida se llamaba “Inmensidad”. El pincel recorría el cuadro apenas esbozado y mi muñeca era incansable. Nunca logré plasmar tu hermoso rostro. El amor no se puede expresar con nada. El arte, que creemos tan grandioso, apenas es un leve intento de acercarse a esa pasión irrefrenable que habitó mis días y mis noches. Las líneas que hoy escribo, los cientos de poesías que duermen en los cajone...