UNA MALETA Y LA LUNA - XXXIX (Último capítulo)
Está anocheciendo en la playa. Ahora los ojos acerados del anciano me observan escrutadores. Cómo he llegado hasta aquí, qué significan todos los acontecimientos vividos desde el instante en que contemplé la maleta alumbrada por la luz de la luna en aquel ático. Probablemente no es que haya sido torpe al buscar respuestas, sino que las respuestas a ciertas preguntas no existen. Acaso la vida sea sólo preguntas. Cuando el ser humano cree haber encontrado alguna revelación, pronto surgen nuevos interrogantes. Ahora sólo puedo sentir lo ínfimo de la existencia en este solitario paraje. Pero los ojos del anciano se revelan ante mí como un nuevo enigma. Si fuese posible entrar en la profundidad de esa mirada cansada, probablemente podría ver al niño que fue entre prados verdes de infancia leve y simple donde el estío suave en su luminosidad hacía discurrir pausados los arroyos en cuyas riberas brotaban flores visitadas por alegres mariposas; el joven que f...