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Mostrando las entradas etiquetadas como río

UNA MUJER

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    A la orilla de un río que desciende caudaloso, rápidos espumosos sobre rocas dormidas; una mujer llora. El mundo es tan injusto y condescendiente a la par. Sí; insultantemente condescendiente. Y el llanto de la mujer cae en amargas lágrimas al río que pasa sin detenerse ante su soledad. El destino tienen tonos ambiguos que acaban volviéndose grises y funestos. Estoy aquí, en la otra orilla. Observo a la mujer en su dolor, transida de tristeza y desencanto. Yo también soy culpable de esa pena. ¿Por qué no? ¿Acaso no intentar curar la herida no es parte de la culpa? Todos somos culpables de ese llanto que el torrente arrastra hacia el mar, ensuciando las saladas aguas de un mundo falso y sin conciencia.

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL PERDÓN - VARIACIÓN Nº 2

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    Espero que me hayas perdonado por no haber sido capaz de dominar aquel bajel que fue nuestro refugio de amor y sueños.     Espero que me hayas perdonado el haber dejado que se desbordase el río donde nuestros cuerpos desnudos se entregaron al ritmo incesante de antiguas quimeras.     Espero que me hayas perdonado el no haber sido capaz de seguir mirando el mismo horizonte de atardeceres mansos.     Espero que me hayas sabido perdonar mi beso anclado en tu último adiós.   FOTO DE JULIO MARIÑAS

"AS ÍNSUAS DO MIÑO" - GALICIA EN ESTADO PURO

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    Hay todo un gran elenco de profesionales en diversas materias que asesoran a los profanos en como paliar o curar el estrés y otras dolencia, casi siempre asociadas a la vida en las grandes ciudades. Lo cierto es que, a escasa distancia de esos núcleos urbanos, sin grandes despliegues monetarios, con lo esencial para unos días, puede uno vivir experiencias maravillosas, que cargan las pilas, en Galicia, sin otra necesidad que estar en contacto con la naturaleza. FOTO DE JULIO MARIÑAS      Mi pasión por viajar y conocer me ha llevado siempre a realizar algún viaje que otro todos los años. Incluso en las etapas donde mi economía era precaria, me las arreglaba para poder conocer lugares. Comencé recorriendo mi tierra Gallega; proseguí por la geografía española; para después cumplir algunos sueños, como visitar París, las costas del Norte de Francia, Londres, las principales ciudades de Italia y, como no, la nostálgica Lisboa.     De to...

CONVERSACIONES CON SENIA (V)

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    Advierto en los ojos de Senia cierto brillo. Lágrimas retenidas al borde mismo del precipicio de una mirada que no merece ser manchada por otro llanto que no sea el de la alegría. La observo en silencio. Respetando su emoción desconocida para mí. Cuando una lágrima comienza a deslizarse lentamente, silente, trazando una armoniosa trayectoria por el bello rostro, acerco mi mano y dejo que se pose sobre mi piel.     -¿Cuánto tiempo necesita un ser humano para poder entender que la vida es una leve línea interseccionada por infinidad de trayectorias?     -No lo sé. Si lo supiera, te lo explicaría para no verte llorar.     -Es todo tan poco “humano”. ¿No crees, Julio?     -La humanidad es, como todo lo que ha construido el hombre, un gran despropósito.     Mientras crecemos nos van adoctrinando y aleccionando con un discurso preestablecido sobre la naturaleza del bien y el mal, sobre c...

CONVERSACIONES CON SENIA (III)

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     -Hola, Senia.     -Hola, Julio. ¿Qué tal hoy?      -Bien ¿Y tú?     -Bien.     -En la otra orilla del río hay árboles que se han quedado sin sombra. He visto como los movía el viento, y ni rastro de mancha en el suelo donde han echado raíces, a pesar del sol que lucía.     -¿Y eso te inquieta?     -Me provoca cierto desasosiego.     -Bueno, Julio; eso acaba pasando. Mira Pessoa, tan tranquilo, sentado a la puerta del Café A Brasileira, allí, en la bella Lisboa.     -¡Que recuerdos, Senia! ¿Sabes que yo estuve sentado junto a él?     -Lo sé. Me lo has contado.     -Entrañable Lisboa. Un eterno fado suena en cada esquina de sus calles plagadas de historia, mientras el Tajo, el Mar de la Paja, devuelve los destellos del sol, como enviando una sonrisa a la antigua ciudad curtida en mil batallas. ...

CONVERSACIONES CON SENIA

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-¿Bajan turbias las aguas del río? -Si, Julio. Demasiado turbias, diría yo. -Apenas quedan hojas de otoño en los parques. Dicen que está a punto de llegar la primavera; pero el humus que han formado los cadáveres de esas hojas otoñales, pronostican una primavera incierta.  -Es posible, Julio. Pero ¿hay algo cierto en la vida? -En eso tienes razón. De incertidumbre en incertidumbre han ido pasando los años, como las aguas de este río. -El tiempo no tiene escrúpulos, y los hombres no tiene tiempo. Aunque algunos crean ser dueños de él. -Si. Es cierto. Tic, tac, tic, tac. Me parece que aún está sonando aquel reloj que marcaba las horas en el viejo cuarto. -¿Qué cuarto, Julio? -Tienes razón. Ya no existe. Hay tantas cosas que ya no existen. -Las cosas existen en nuestra mente y poco más. -Eres demasiado tajante, Senia. -Esas hojas de otoño que antes has mencionado, de las que ya no queda nada; siguen viviendo en tu mente. -¿Y los otros? -¿Qué otros, Julio? ...

LA FELICIDAD. ETÉREO SÍMBOLO DE INSTANTES

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En la noche silenciosa pregunto a mis recuerdos el significado de la felicidad. Observo los libros silentes reposando sus cubiertas en los anaqueles que apenas alcanzo a ver en la penumbra del salón. No hay nada más cierto que esta soledad que me habita en la noche calurosa de espeso ambiente estival. Si alguna vez fue real la felicidad, probablemente habitó tan solo unos breves instantes en las ínfimas cosas apenas valoradas y archivadas en el abrigo tosco de la memoria. Un cielo de cálidos rojos y anaranjados se dibujaba en el horizonte. Las nubes iban acomodando sus formas mientras el sol moría en las azules aguas. Ningún pintor jamás pudo lograr tan bello lienzo. Y aquellos tonos que se abrazaban ante nuestros ojos, contenían toda la calidez de la sangre que fluía por nuestras venas. Derramaban sus destellos en las espumosas aguas que acogían los cuerpos en el último estertor del día. Si era felicidad, hizo honor a su fama de plenitud y gozo. La arena ensombrecía ante el crepúscu...