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ENTRE LA LUZ Y SOMBRA DE LOS DÍAS - CAPITULO III - BEN WEBSTER

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      Camina las calles húmedas, densas en su sobriedad. Su paso, ralentizado por la pesadumbre de la evidencia, desacompasado, apenas sostiene su cuerpo encorvado. Busca el pequeño bar. Aquel donde solían pasar las veladas el grupo de amigos. Allí la vio por primera vez. Sonaba el saxo tenor de Ben Webster, aterciopelado, moribundo, profundo, envolvente, dulce, embriagador, candente, experimentado, solitario; el humo de los cigarros se entrelazaba y ascendía hacia el techo del pequeño local. Fuera, los gatos hurgaban en las basuras y algún mendigo tambaleaba su pena por los oscuros callejones del barrio antiguo. Y Webster era la melodía hecha pasión y desencanto. Pero entonces él era un joven apenas sin espejos; tan solo aquellos que hablaban de otros paraísos y sensaciones. Ella tomaba algo en la marmórea barra. Con un sutil movimiento de muñeca llevó el vaso a los delicados y perfilados labios para beber. Así la vio por primera vez, mientras el saxo tenor de Ben...

EL REGRESO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XVII)

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      Regresó del abismo. Del lugar donde la negrura tiene su reino y el silencio señorea el espacio. Lo hizo cansado por años de caída libre en los que intentó agarrarse a las lisas paredes del desencanto. Volvió con la barba entrecana y cansado por el tiempo de incertidumbre y angustia. Regresó del abismo y buscó la luz en un mundo oscuro, la comprensión en un mundo sordo, el amor en un mundo de vanidad y mediocres. Regresó del abismo, y jamás se perdonó el haberlo conseguido. FOTO DE JULIO MARIÑAS

DECIR ADIÓS (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XI)

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     Decir adiós con el rostros ajado por las horas de placeres prohibidos y amargos desencantos. Como un barco al que han soltado amarras y se desliza solitario y callado por las aguas, sin  capitán, sin timonel, ni marineros; uno se va alejando de aquella orilla que en otro tiempo fue la entrada al paraíso, y hoy sólo es un malecón desierto de maderas gastadas e invadidas por la broma. La vida en sus inicios es buscar, encontrar, recibir. Después, sutilmente se va llenando de adioses. Algunos inesperados, otros presentidos, otros deseados. Así, eternos caminantes, vamos dejando huellas en el sendero incierto de los días vencidos, con la esperanza puesta en nuevos horizontes.  FOTO DE JULIO MARIÑAS

LO ETERNO

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    Con lo que cuesta uno de sus trajes podría comer una familia media durante muchas semanas. Son pulcros en el vestir y en el hablar; porque acompañan sus discursos con textos previamente estudiados y concienzudamente elaborados. Las cámaras de las televisiones los siguen como si de los magos de la tribu se tratase y cada gesto o palabras suya fuese lo más importante que ocurre en el planeta.     Pero todo es falso. Los unos y los otros, estos y aquellos, los de antes y los que vendrán. A fuerza de repetirlas, sus máximas se han convertido en la única verdad del siglo XXI. La sabiduría del pueblo ha quedado sumergida bajo el asfalto hiriente. Y en las ciudades palpita un monstruo con más cabezas que la Hidra de Lerna. Lo alimenta un grupo poco definido de humanos ebrios de poder y protagonismo. La hipocresía se ha instaurado en la comunidad de lo políticamente correcto. Al grito de ¡Todo es política! Nos quieren hacer creer que nada existe fuera del f...