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LA IMAGEN - (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXVII)

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    Primero fue la televisión, después la red. Y así, el ser humano se convirtió en una imagen. Es muy posible que, siguiendo la teoría de la evolución de las especies, si la nuestra perdura en el tiempo lo suficiente, dentro de miles de años los hombres ya no tengan más que una cara con dos gigantescos ojos; y fosas nasales, boca y orejas, se habrán reducido a unos simples orificios diminutos. Nuestras manos serán una sencilla terminación puntiaguda que servirá para apretar las teclas. De seguir así las cosas, atrofiados los sentidos de tacto, gusto, sabor y oído; seremos cabezas con ojos. Porque ya todo es imagen. Uno, que es aficionado a la fotografía y al cine, ve con horror como, cada vez más, la imagen ha sustituido al individuo como tal. El humanismo se precipita hacia un abismo sin fondo cuando, al igual que en el Renacimiento el hombre fue el centro del universo, hoy es un ordenador ese centro. Como en una suerte de Odisea 2001 colectiva y cutre, las máquinas d...

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESAMOR - LAS NOCHES EN VELA - VARIACIÓN Nº 2

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    Te soñé cuando apenas eras para mí una vaga imagen entre las gentes. Hace tan pequeño el amor a los que vence y envuelve en su telaraña de “te quieros” y desvaríos. Los habitantes de las noches más negras, criaturas sin rostro ni identidad concreta, alumbraban con sus cirios la ceremonia de amor para los jóvenes amantes que éramos entonces. Y tú cobriza piel tenía el sabor de esa fruta prohibida que no he vuelto a encontrar en ningún huerto ni bosque. DIBUJO DE JULIO MARIÑAS

CONVERSACIONES CON SENIA (VII)

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    Desde la orilla observo a Senia sumergida en las aguas cristalinas. Su cuerpo armoniosos y grácil tiene como lienzo los verdes que salpican el fondo fluvial entre cantos rodados y algún que otro pez despistado. Ahora emerge suavemente, como en una imagen ralentizada, y el agua que su torso desplaza en el ascenso decora el aire, resbala por el pelo mojado, por los delicados hombros y unos senos turgentes. Abre los ojos, me mira y sonríe. Los labios entreabiertos desprenden un “Hola” cordial. Se acerca a la orilla y me tiende la mano mientras eleva su pie derecho y asida a mi mano se impulsa para salir del agua y salvar el pequeño desnivel entre el cauce y la orilla. Después me abraza en un prolongado silencio. Siento todo el calor de su cuerpo que traspasa mi ropa.    -¿Tienes frío?     -No, Julio. Ninguno.     -¿Y tu vestido?     -No lo he traído.     -Te cogerá el frío.   ...

EL ÁRBOL

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    Hierático, creciendo lentamente, soportando en silencio los más calurosos días de estío, las más frías noches invernales. Su tronco es lo más cercano a un corazón cargado de experiencias, de sensaciones, de vivencias cobijadas en el fondo del alma. Si todo lo vivido se pudiese fotografiar, probablemente no sería un halo de luz radiante; sino algo muy parecido a un tronco arbóreo centenario en donde el tiempo ha ido perfilando, dando y quitando, hiriendo y acariciando, con su paso lento e inexorable. Pretendemos mostrar nuestra cara más amable, nuestra llamada “mejor” imagen. Pero, tal vez sería mucho mejor mostrar nuestro interior, con las cicatrices, los sueños, las derrotas, las victorias, lo querido, lo deseado. Al principio probablemente nos causaría asombro; incluso terror. Pero pronto nos habituaríamos, y el acto de mostrarnos tal cual somos nos haría más libres, más auténticos, más… humanos tal vez no sea la palabra adecuada; más arbóreos. Exhibiendo una fro...

CAERÁ EL TELÓN – De lo efímero de la existencia

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    Caerá el telón. Tarde o temprano acaba sucediendo. Porque siempre hay una última vez para todo. Un día, insospechadamente, o tal vez con premeditación y alevosía, caerá definitivamente el telón. Y ese silencio tan aterrador que siente el artista cuando la función termina y los focos se apagan, quedará suspendido en un demoledor final sin remisión. Ningún Deus ex machina podrá entonces remediar el vacío del  abismo infinito que sepultará nuestra memoria. Quedarán los anaqueles mudos de libros inundados en un llanto contenido. Sobre la mesilla de noche, en la mesa del salón, sobre el escritorio; tomos a medio leer; historias de las que nunca conoceremos el final. Y la música que acompañó nuestras horas de adioses, nuestros instantes tiernos, las pasiones salvajes al ritmo de sincopados juegos de armonías en blues. Y nuestra imagen irá muy poco a poco siendo humo en la mente de aquellos que amaron nuestra risa, nuestra mirada dulce, hiriente o desvaída. Las ...