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Mostrando las entradas etiquetadas como olvido

RELATOS ROTOS - VI - LA BIBLIOTECA

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    Los libros están llenos de muertos. Cadáveres históricos; anónimos cadáveres en lienzos, en fotos desgastadas por el tiempo. En los anaqueles se abrigan miles de personajes novelescos; algunos carismáticos, otros vulgares. Alguien recorre los pasillos de la vieja biblioteca. Embozado; apenas deja ver unos ojos negros de brillo enigmático. Ahora avanza, ahora se detiene. En ocasiones, sus huesudas manos toman un volumen polvoriento. No sé muy bien si él me sigue o yo lo sigo por este intrincado laberinto. El olor del libro, su tacto, el sonido de páginas al pasar, la belleza de sus grafías, incluso el sabor del papel masticado convenientemente para ocultar cierta página que no queremos sea consultada; todo es envolvente. Ahora el embozado tropieza tirando con una estantería. A esa le suceden otras y otras; hasta que la biblioteca es un caos de cascadas de libros y estruendosos choques. Me agacho y cubro la cabeza. Siento el impacto de los libros en mi espalda, piernas, ma...

AL FINAL

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     Todos mis recuerdos se perderán. Se perderá el crepitar del fuego en la noche de invierno y ese calor de cuerpos encontrados. Ya no volveré a observar la gota de rocío asomada al abismo en el borde del pétalo de una roja flor del estío. Y partiré dejando atrás el equipaje de las esperanzas rotas y los sueños no cumplidos. Con la desnudez de un cuerpo castigado abandonado por la juventud, con la mirada aún fija en el amor y la ternura. Oiré el suave canto de las aves de aquellos amaneceres de esplendor y anhelos, lejana música en el ocaso de la vida. Nada me retendrá a esta tierra que fue mi casa y mi cobijo. Sé que tendré que atravesar el páramo de los solitarios cipreses, hieráticos centinelas de retorcidas copas. El hombre cree tener miedo a la muerte; pero en realidad sólo tiene miedo al olvido. Terror atávico ese de atravesar el Leteo para nunca más recordar, ni ser recordado. Después de haber sido por un breve instante que es la vida, ya no ser nunca más para ...

OLVIDOS (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXX)

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    Con esa sensación que da el olvido, ausentes de otros tiempos, pululan las sombras de lo que fuimos. La luz de una incipiente primavera se filtra entre las ruinas de estancias heridas por la humedad. Escombros que la niebla de los años ha invadido con silente desconsuelo. Nunca fue el mundo tan nuestro como entonces; cuando las noches y los días tenían la belleza de lo permitido. Hoy, los pétreos restos yacen olvidados, donde mudas soledades residen para siempre en la sombra lejana de los días. FOTO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - LUGARES - VARIACIÓN Nº 2

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    Calles mojadas, nocturnas, apenas alumbradas por la luz de farolas centenarias. Callejones donde habitan los versos de poetas que jamás supieron del triunfo ni la gloria. Extensas avenidas, desiertos de asfalto bajo el influjo de neones ya gastados, por donde circulan los automóviles perdidos que llevan al volante a aquellos que han quebrado la noche y jamás encontrarán la ruta de regreso a casa. Callejuelas estrechas oliendo a alcohol, basura y sexo furtivo. Calles peatonales donde la noche es menos cruel y son la máscara alegre que esconde la penumbra incierta. Calles sin alumbrado, donde maúllan los gatos resentidos de tanta soledad y olvido. FOTO DE JULIO MARIÑAS

REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - I -LA LUNA DE AGOSTO

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Y vendrán los días Con su carga de sueños y realidades. Caerán vencidos los pájaros de agosto Bajo esa luna que hoy nos mira. Y lloverá de nuevo Sobre el alfombrado suelo de hojas secas. Volverá a salir el sol,  ajeno a nuestras noches, al incierto pasaje del olvido. Sobre el escritorio solitario Se posarán los tiempos ya vividos, Todo aquello hoy tan nuestro, En este dos mil trece que se mece Bajo la luna callada que nos mira.  FOTO REALIZADA POR JULIO MARIÑAS

CAERÁ EL TELÓN – De lo efímero de la existencia

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    Caerá el telón. Tarde o temprano acaba sucediendo. Porque siempre hay una última vez para todo. Un día, insospechadamente, o tal vez con premeditación y alevosía, caerá definitivamente el telón. Y ese silencio tan aterrador que siente el artista cuando la función termina y los focos se apagan, quedará suspendido en un demoledor final sin remisión. Ningún Deus ex machina podrá entonces remediar el vacío del  abismo infinito que sepultará nuestra memoria. Quedarán los anaqueles mudos de libros inundados en un llanto contenido. Sobre la mesilla de noche, en la mesa del salón, sobre el escritorio; tomos a medio leer; historias de las que nunca conoceremos el final. Y la música que acompañó nuestras horas de adioses, nuestros instantes tiernos, las pasiones salvajes al ritmo de sincopados juegos de armonías en blues. Y nuestra imagen irá muy poco a poco siendo humo en la mente de aquellos que amaron nuestra risa, nuestra mirada dulce, hiriente o desvaída. Las ...

LOS DÍAS SIN SUEÑO

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    Hay días en los que la espesura envuelve el alma y los albatros viajeros surcan el cielo con el esplendor de otros tiempos que jamás volverán. Las calles de las ciudades son como un espejo que nos devuelve el triste rostro de una humanidad ajena a los verdes prados y las cristalinas aguas. El mundo se desmorona en cada vértice olvidado de estrechos callejones sin salida, habitados por todos aquellos que ya no pueden ir a ninguna parte. Una calle de una ciudad cualquiera. Y subo escaleras de eternas espirales que no tienen fin. Veo labios que me hablan en un rumor dulce que acaricia mis oídos. La vida es una almadía que poco a poco va perdiendo sus gastados troncos. Mientras, unos ríen en su absurda comedia de poder y gloria. Mientras, los poetas cantan la eterna melodía del olvido. Escaleras de espirales eternas.

SIEMPRE ES INESTABLE EL PRESENTE

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Siempre es inestable el presente, porque en él confluyen el difuso rastro del pasado y el intangible halo del futuro. Pasado y futuro impacta una y otra vez en sentido opuesto sobre la fina cuartilla de papel que es el presente. El verano roza con su brisa cálida los suaves cuerpos juveniles, los ajados cuerpos ancianos. El mar muestra su cara más amable, mientras sigue guardando infinitas historias sumergidas en las profundas simas oceánicas. Aún me parece oír el canto de sirenas en la lejana noche de los sueños; cuando el alma se filtraba en las arenas blancas de playas que sólo conocíamos los exploradores de mares olvidados. El presente es un bajel herido por la broma. Esos xilófagos hambrientos consumían las maderas que formaban nuestras naves. Pero entonces, una y otra vez volvíamos a las calas solitarias para reconstruir nuevos navíos, con los que emprendíamos otras travesías plagadas de magia y de misterio. El presente es un niño solitario, desvalido por las horas que, al corr...