TEMPUS FUGIT
A veces es un paraíso del que no queremos prescindir. Otras un infierno que nos acosa y aterra. El tiempo, a pesar de estar medido, matemáticamente establecido; probablemente sea de los conceptos más imprecisos que maneja el ser humano. Somos esclavos de su implacable martillo que golpea inexorablemente nuestros días de triunfos, nuestros días de miserias. Dicen que todo lo cura; pero no es cierto. El paso del tiempo muchas veces convierte las cosas grandes en pequeñas, y otras, los pequeños detalles en cosas importantes. Así, Cronos, que devoró a sus hijos; devora nuestras ilusiones, nuestros días sin sombra. El tiempo hizo eterna a Roma y a las pirámides egipcias. Ha dejado su huella sobre el arte, dándole en muchas ocasiones una pátina de misterio, de irrealidad. Sin él, no seríamos nada. Pero ¿quién puede demostrar su existencia más allá de la vida rutinaria? ¿Qué es de él, allí donde el universo vierte su negro manto y bailan las estrellas naciendo y mur...