RELATOS ROTOS - II - RITMOS PERSISTENTES
Los amantes están sentados en el banco del parque, la cabeza del amante en el pecho de la amada escucha los latidos del corazón. Mientras la ternura envuelve a los jóvenes enamorados, hay otros ritmos persistentes que agreden el oído en habitaciones de hospital, porque son de corazones ya gastados, ahí, en el final, cuando todo está decidido; aunque insultante la calle sigue bullendo de sueños, ilusiones e intensidad; ajenos los viandantes a los dramas gestados en cuartos asépticos. Todo está mucho más cercano de lo que imaginamos. Fluye el tiempo en el reloj de pared, sonoro tic-tac quebrador del silencio y la oscuridad de los hogares vacíos, abandonados por sus habitantes aún a su pesar, rumbo a esperanzas hospitalarias, cuando la vida ya no es tan nuestra y late en las manos de otros. Siguen habitando en su paz los amantes del parque aprovechando el sol de primavera. Ha sus oídos llega el persistente ritmo del redoble de un tambor, seco, expeditivo, dando paso a ...