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Mostrando las entradas etiquetadas como niñez

RELATOS ROTOS - I -LA ANCIANA Y LOS ÁNGULOS

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    La veo encorvada sentada en la vieja silla de madera cercana a la ventana; la mirada perdida de esos ojos lánguidos y ojerosos parece viajar en el tiempo a otros lugares. Los niños que juegan en la calle la observan con extrañeza. Sus mentes tempranas no vislumbran más allá cuando ven una anciana junto a la ventana. Pero todos hemos sido jóvenes alguna vez. Ella también. En la solitaria habitación donde pasa las horas, los ángulos oscuros se han roto convirtiendo sus vértices en abismos sin final en los que giran las eternas preguntas sin respuesta. ¿Por qué existimos? ¿Quiénes somos? ¿Tiene algún sentido la vida? La toquilla sobre los hombros apenas es un leve abrigo para el frío que dan los tiempos de ausencia sobre el cuerpo gastado. Y las manos castigadas por la artritis son aberrantes cubiertas de lo que fueron los delicados dedos de juventud con los que sentía el tacto de la fresca hierba en los prados de antaño. Han pasado tantos años. Aquella anciana se fue ...

LA BALADA DEL TIEMPO - A MI AMIGO DOMÉNICO DEVICO

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    El camino al colegio era una cuesta inmensa y después un sendero estrecho. Como una metáfora de los caminos que tendríamos que subir al correr de los años en nuestra existencia. Mientras los demás niños pensaban sólo en jugar, recuerdo que tú y yo, aunque también nos divertíamos, teníamos algo más en mente. Conversábamos y hablábamos de un modo diferente e inusual para nuestra edad. Y esa relación, con espacios, se fue perpetuando a los largo del tiempo. Recuerdo en ti un niño disciplinado, con las ideas claras. Una persona que, tras su actitud en apariencia superficial y divertida, escondía valores e ideas muy nítidas. Eso, probablemente, fue lo que te llevó a tener tantos amigos y convertirte en una persona querida por mucha gente. Pero nuestra historia es diferente. Primero una niñez en la que, mientras los demás éramos cigarras, tú eras hormiga y tenías muy claro el sendero a seguir. Y después el reencuentro. Creo que los dos sabemos por qué he tardado tanto en hacer...

CUANDO LAS CARRETERAS ERAN CAMINOS DE TIERRA - A MI AMIGO JUAN CARLOS OTERO

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           El destino es un extraño sin rostro que acecha en la oscuridad del cuarto donde brotan las horas. Cuando jugábamos en las polvorientas calles del barrio a las canicas y el trompo, mientras invadíamos las fincas cercanas para asaltar sigilosos los árboles  frutales de los vecinos, o cuando nos peleábamos sin descanso con nuestra habitual mala leche; no sospechábamos nunca que llegaría un día en que la época desenfadada de la niñez se desvanecería sin apenas darnos cuenta y pasaría a formar parte de los lejanos recuerdos que el tiempo va diluyendo sin piedad. Entonces, las horas latían en nuestras manos con fuerza y brillaban los ojos ante cada nueva aventura. Las playas y sus frías aguas eran cristalinas como nuestros pensamientos aún no lacerados por los años. En aquel campamento de verano suspiramos por unos ojos verdes tan profundos como inalcanzables. No lo sabíamos entonces. Pero era el tiempo del despertar a la vida más...