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EN LA NOCHE - VIII - UN ZOMBI

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    Descarnada camina, dejando a su paso un hediondo olor. Su pútrido cuerpo acoge supurantes vísceras y gusanos repulsivos. El rostro carcomido deja entrever la monda calavera y los amenazantes dientes. Cae con frecuencia, pero no se detiene. Sigue arrastrando su execrable imagen por las calles y casas. Deja tras de sí contaminación y peste. Tiene los globos oculares desnudos y su mirada vidriosa y enojada. A veces es difícil de reconocer. Pero os puedo ayudar. Se llama Mentira. Si la veis, sabed que no podréis destruirla con un tiro en la cabeza. Mejor, dejadla pasar y que siga su camino.  FOTO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - LUGARES - VARIACIÓN Nº 2

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    Calles mojadas, nocturnas, apenas alumbradas por la luz de farolas centenarias. Callejones donde habitan los versos de poetas que jamás supieron del triunfo ni la gloria. Extensas avenidas, desiertos de asfalto bajo el influjo de neones ya gastados, por donde circulan los automóviles perdidos que llevan al volante a aquellos que han quebrado la noche y jamás encontrarán la ruta de regreso a casa. Callejuelas estrechas oliendo a alcohol, basura y sexo furtivo. Calles peatonales donde la noche es menos cruel y son la máscara alegre que esconde la penumbra incierta. Calles sin alumbrado, donde maúllan los gatos resentidos de tanta soledad y olvido. FOTO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL AMOR - VARIACIÓN Nº 7 - PARÍS

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     Vimos el sol enrojecer el cielo sobre la noche parisina. En Place de la Concorde el tiempo se detuvo. Aún suena en mis oídos la eterna canción que el Sena brinda a los amantes. Las calles de París siguen latiendo en el corazón de quien tanto amó su poesía. FOTO DE JULIO MARIÑAS

LA ÚLTIMA GENERACIÓN QUE PUDO FABRICAR SUS PROPIOS SUEÑOS (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - IX)

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    Los caminos eran de tierra; los cines de programa doble sesión continua; la música permitía abrazarse y sentir la mejilla de la pareja de baile, el calor, el olor, incluso los latidos del corazón; leer el libro deseado o conseguir el disco favorito era una pequeña o gran aventura que no siempre terminaba con éxito; las pandillas de chavales nos reuníamos para jugar, recorrer las calles del barrio haciendo inocentes travesuras o montando guateques en los bajos de las casas; los abuelos eran sabios que aconsejaban y transmitían sus conocimientos; los padres eran un punto de referencia en nuestra forma de ver el mundo, aunque, como todo joven que se precie, nos rebeláramos contra ellos. Se podrían llenar hojas y hojas con miles de cosas que ya no existen. Mi generación fue la última que fabricó sueños. Después, los sueños comenzaron a venir preestablecidos. Los caminos de tierra desaparecieron bajo el asfalto; los cuerpos dejaron de unirse para bailar y el aumento de d...

ALGUIEN PASEA SOLO

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    Alguien pasea solo por la vieja ciudad, calles iluminadas, llegó la navidad. La noche es jubilosa, recuerdos de un hogar habitan en mi mente, llegó la navidad.  El tiempo detenido en un viejo portal donde ya nada queda que pueda aplacar la ausencia de aquellos que nunca volverán. En el alma una herida que no logro curar. La dulce Noche Buena, la alegre Navidad. En las noches de fiesta, sentado en su sillón, toca su vieja armónica el Hombre del Carbón. Han pasado los años y se agita el telón que cubre los recuerdos de un tiempo de ilusión. El alma se conmueve, lejana es la canción que brota desde el fondo de un triste corazón.  En las noches de fiesta, sentado en su sillón, toca su vieja armónica el Hombre del Carbón. Villancico. Letra, música y adaptación para coro de Julio Mariñas Obra inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual.  

LOS DÍAS SIN SUEÑO

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    Hay días en los que la espesura envuelve el alma y los albatros viajeros surcan el cielo con el esplendor de otros tiempos que jamás volverán. Las calles de las ciudades son como un espejo que nos devuelve el triste rostro de una humanidad ajena a los verdes prados y las cristalinas aguas. El mundo se desmorona en cada vértice olvidado de estrechos callejones sin salida, habitados por todos aquellos que ya no pueden ir a ninguna parte. Una calle de una ciudad cualquiera. Y subo escaleras de eternas espirales que no tienen fin. Veo labios que me hablan en un rumor dulce que acaricia mis oídos. La vida es una almadía que poco a poco va perdiendo sus gastados troncos. Mientras, unos ríen en su absurda comedia de poder y gloria. Mientras, los poetas cantan la eterna melodía del olvido. Escaleras de espirales eternas.