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EL ÚLTIMO ALIENTO (EN LA NOCHE - XI)

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    A cualquier hora, en cualquier lugar, inesperadamente, con sutileza, tal vez con brusquedad, bajo la noche sin luna, cuando el sol esté brillando, al abrigo del lecho, en el bullicio de la urbe, frente al mar de los sueños, descendiendo las cumbres del desencanto, ascendiendo por senderos mágicos; de un modo u otro, llegará. Posará su firme y huesuda mano sobre mí y, al hacerlo, todo lo vivido se disipará envuelto en la bruma del último ocaso. Quedarán mis escritos hieráticos y mudos sobre los anaqueles, solemnes los pentagramas con mi música guardarán respetuoso silencio. Y libros a medio leer esperarán en vano mi mano ansiosa sobre sus páginas. Encapuchada con su negro sayal invadirá mi yo sin compasión. El filo de su guadaña brillará amenazante disuadiendo de cualquier esperanza. Y la clepsidra que contaba mis días quedará sin el líquido elemento. Todo lo que creí mío se dispersará en otras manos, otros ojos, otros sueños; o simplemente sufrirá mi ausencia involuntari...

CONVERSACIONES CON SENIA (VI) La noche y los sueños

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-Vuelve la noche, Julio.    -Si, regresa otra vez.     -Yo amo la noche. ¿Y tú?     -Lo ha sido casi todo para mí. Es un reino de silencio. Vacío que he podido llenar con sonidos y palabras como las que ahora escribo.     -No te veo escribir.     -Es cierto. Estoy hablando contigo.     -¿La noche ha sido para ti un elemento de inspiración?     -No en si misma. Ha sido y es un lugar en el que parece imposible que nadie pueda quebrantar la soledad buscada. Tú de eso sabes mucho, Senia. Aquí sola siempre, al atardecer, junto al río. A veces me pregunto cómo serás a la luz del día.     -¿Y tú? ¿Cómo eres a la luz del día?     -Mejor que no te lo explique.     -¿Por qué?     -Las sombras de la noche siempre favorecen los rostros quebrados por los años.     -Venga, hombre. Lo dices para que sal...