VED ESA ESTRELLA
Ved esa estrella. Su luz sigue brillando a pesar de que ha muerto hace muchos años. Esa relatividad existencial hace al hombre tan pequeño, que parece imposible la vigencia de tanta soberbia y vanidad enseñoreando su insignificante planeta. Tal vez ese conocimiento de finitud es lo que convierte al homo sapiens, en muchas ocasiones, en un repugnante ser lleno de violencia, odio y desprecio a todo que no sea su “Yo”. Así, despropósito tras despropósito, masacre tras masacre; va llenando, en muchos casos, su existencia de cadáveres, en ocasiones físicos y en ocasiones psicológicos, y decorando con ellos, de un modo siniestro, la superficie de un planeta que lleva mucho tiempo herido de muerte. Acaso desde que el ser humano se estimó lo suficientemente poderoso como para destruir la hermosa vida que alberga la tierra. Las grandes corrientes de pensamiento político y religioso se han ido transformando paulatinamente en hervideros de humanos llenos de razón unos frente a...