AQUELLA INCORRECTA, SUCIA Y HERMOSA VIDA DEL PASADO
Existió un tiempo, allá por la segunda mitad del siglo XX, cuando los que ahora somos sexagenarios éramos niños, adolescentes, jóvenes, donde todo era real, y la ficción habitaba en el reino propio de cada uno. Aquel tiempo -en contraste con el actual que es correcto, limpio y agradable- era incorrecto, sucio y hermoso; como lo era y sigue siendo la naturaleza misma que nos rodea. En aquel tiempo, en el día a día del barrio, todos éramos iguales con nuestras grandes diferencias. Y las mujeres eran sugerentemente imperfectas, con su juventud delicada o exuberante, de pieles suaves y ojos brillantes, o con su madurez de piernas castigadas y pechos descendentes, de rostros vividos y miradas serenas. Existió un tiempo en que para el último adiós había un lecho de hogar con los seres queridos al lado; donde los restos mortales reposaban en el salón silente; y los niños entendíamos que ...