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EL ALIENTO DE LOS DÍAS - III

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EL ALIENTO DE LOS DIAS - II

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EL ALIENTO DE LOS DÍAS - I

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EL ECLIPSE, PREMONICIÓN DE AUSENCIAS - Para ti, EVA

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  Como un aprendizaje sin palabras, la insignificante luna, discreta y silenciosa, fue eclipsando la poderosa luz de sol para evidenciar que nada es intocable.   Mientras tú y yo, solos, paseamos el camino, con nuestro amor antiguo pero joven, de treinta y tres años de pasión y duelos, de compartir otras vidas, otras ausencias;   con las manos unidas, los pasos meditados, sin nadie alrededor.   En una tarde mágica la luna fue perfilando su silueta al sol, mientras que desvaía la luz del poderoso.   Un día, sobre nosotros, se vencerá la noche; y toda esta pasión que hoy nos ata y libera, nos duele y nos eleva, nos hace nimios o grandes, se extinguirá en el tiempo del firmamento ignoto.   Y ese extraño designio que nos llevó encontrarnos y   amarnos con locura entre cielo e infierno, hará que nuestros yos de amantes irredentos se diluyan por siempre en el cielo estrellado.     ---------- ...

EVOCACIONES DE UN ESCRITOR SEXAGENARIO - VII – CUANDO LA MAS HONDA NEGRURA ERA LUZ

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  El hombre que soy reflexiona entre las luces y las sombras del presente.     El joven que fui se sumergía en la noche para perderse en busca de alguna luz que siempre aparecía en la negrura.     Estoy aquí, en la biblioteca, rodeado de mis libros. Muchos de ellos pertenecen a momentos precisos de mi niñez, adolescencia, juventud, madurez.     Ese joven parece tener en su mirada un rasgo de futuro. Pero mi percepción es falsa; no piensa para nada en el porvenir.     En este presente observo la fotografía. Hay un atisbo de melancolía en su mirada. Ser duro y sentimental a la vez es una empresa bastante complicada.     La vida no es fácil para nadie.     Ese joven nunca quiso ser nada. Impulsado por su saber sobre la brevedad de la vida, sólo quería escribir, componer, interpretar canciones. Pero nunca con el deseo de mostrarlo a nadie. Sólo por el placer de hacerlo y el impulso irr...

EVOCACIONES DE UN ESCRITOR SEXAGENARIO - VI – ERA TAN SOLO EL ESPEJO DEL PRESENTE

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      Un joven pleno de vida se observa en el espejo. Tan solo ve presente.     El sexagenario se observa poco en el espejo; pero, cuando lo hace, ve un presente cubierto de pasado. Cada arruga de su rostro es como un camino transitado, las canas que asoman son como los restos de historias calcinadas que en otro tiempo bullían de esplendor.     Para el joven que se observa, el espejo es diminuto y su figura parece trascender los límites de la propia imagen reflejada.     Para el sexagenario, el espejo es como un túnel del tiempo que puede atravesar con su mirada y acceder a otros momentos y lugares.     La imagen del espejo acaricia al joven, lo reafirma en su esplendor.     El sexagenario, al mirarse en el espejo, ve esos líquenes de laceraciones, esas enredaderas de historias, esas piedras de los sueños aún erguidas pero desgastadas por el paso de las horas.     El...