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REBELDÍA

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  Rebeldía es callar cuando todos hablan, Hablar cuando nadie tiene nada que decir, Detenerse si dicen que hay que avanzar, Avanzar si dicen que hay que detenerse.   Rebeldía es hacer silencio cuando todos gritan, Cantar cuando todos claman silencio, Es amar cuando los demás odian, Es… no odiar nunca, a pesar de todo.   ----------       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL AYER Y EL HOY

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  La vida se desliza entre las sombras. Ríe el niño que fui, Ama el joven que he sido, Piensa el hombre que soy.   Al mirar hacia atrás con pausa, veo un camino repleto de ausentes. Se fueron hace tiempo a las tierras donde crece el olvido.   Y yo aún estoy aquí sintiendo con esas mismas ansias de otros tiempos, con la misma ilusión cada mañana; en este hoy tan repleto de ayeres.   ----------       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

ALGUIEN LLAMA

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  Alguien llama; dos golpes resolutos en las maderas viejas de la puerta.   En la penumbra, un cigarro en mis labios parece iluminar el desnudo cuerpo de mujer descansando sobre sábanas.   Alguien llama. No abriré. La noche es para los amantes.   Por la ventana observo un hombre que camina su cansancio por mojadas calles bajo la tenue luz de las farolas.   Alguien llama. Ignoro ese reclamo. Aún no es el tiempo del adiós.   El humo se desprende de mi boca perdiéndose en la oscuridad nocturna; una voz dulce me habla desde el lecho con un brillo de fuego en la mirada.   Los golpes han cesado en las maderas de la vieja puerta. Y de nuevo surge entre las sombras la batalla de amor que clama vida.   ----------       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL HOMBRE Y EL MUNDO

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  Los “señores que mandan” caminan con su alma de soberbia y vanidad colmada. Cae la noche, llega la madrugada, y el pobre en su miseria se desangra.   Los dioses de los que sueñan la gloria se han ido desvaneciendo en lejanías; mientras huestes sin rumbo por las calles vagan ajenos al viento de poesía.   El dragón del progreso ha salido de la cueva en que estaba aletargado, y escupe fuego sobre la belleza y sobre las ruinas del pasado.   Y allí, a lo lejos, en la desierta playa, un hombre pasea distraído; recuerda lo que es y lo que ha sido, absorto del mundo y sus bajezas, sueña y calla.   ----------       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

AL MORIR EL DÍA - Luz y sombras de abril

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  Declina el día.   En el balcón callado se desliza la mortaja de un tiempo, que vertical se vuelve suspendido ante mí.   No hay voces, y el canto de las aves se ha desvanecido en el presentimiento de la nocturnidad.   La soledad se posa en mis cansados hombros; como flexible forma, los rodea y atrapa renovando la angustia.   Fantasmas silenciosos han robado las sombras que aún   sobrevivían en el rincón callado de aquel salón vacío.   En este atardecer silencioso de abril, sobre las olvidadas cenizas del pasado, creo oír a lo lejos la música del tiempo.   Hay un llanto inconcluso, para el que, a mi pesar, ya no quedan más lágrimas que evidencien la pena, huída al infinito.   El reino del vacío me acoge generoso. Nada existe, ni nadie; aquí, al morir el día.   ----------       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

AQUELLA INCORRECTA, SUCIA Y HERMOSA VIDA DEL PASADO

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      Existió un tiempo, allá por la segunda mitad del siglo XX, cuando los que ahora somos sexagenarios éramos niños, adolescentes, jóvenes, donde todo era real, y la ficción habitaba en el reino propio de cada uno.     Aquel tiempo -en contraste con el actual que es correcto, limpio y agradable- era incorrecto, sucio y hermoso; como lo era y sigue siendo la naturaleza misma que nos rodea.         En aquel tiempo, en el día a día del barrio, todos éramos iguales con nuestras grandes diferencias. Y las mujeres eran sugerentemente imperfectas, con su juventud delicada o exuberante, de pieles suaves y ojos brillantes, o con su madurez de piernas castigadas y pechos descendentes, de rostros vividos y miradas serenas.     Existió un tiempo en que para el último adiós había un lecho de hogar con los seres queridos al lado; donde los restos mortales reposaban en el salón silente; y los niños entendíamos que ...

EL SILENCIO ABSOLUTO

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    Ese silencio extraño que dejan los cadáveres cuando cae sobre ellos el velo de la nada, y en su rostro de hielo se han desvanecido las risas y los llantos de todo lo vivido.   El silencio que asola desde la oscuridad rotunda, seca y fría, de nuestra habitación, cuando la noche vive y el día muere ya, pensando en lo fue o en lo que no ha sido.   El silencio de aquellas a las que pedí amor cuando apenas, sin rumbo, despertaba a la vida; el de las que angustiado extendía mis manos rogándoles que aún no dejasen de amarme.   Silencio de estaciones donde no llegan trenes, de vía oxidadas y relojes parados; esas que siempre están cubiertas por la niebla y surgen de sus muros los ecos de otros tiempos.   Silencio de los muelles que sólo el mar comprende, de escaleras cubiertas por algas y moluscos, donde firmes noráis se erigen aún silentes y hay barcas vencidas en tierra abandonadas. El silencio de perros calleje...