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AL FINAL

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     Todos mis recuerdos se perderán. Se perderá el crepitar del fuego en la noche de invierno y ese calor de cuerpos encontrados. Ya no volveré a observar la gota de rocío asomada al abismo en el borde del pétalo de una roja flor del estío. Y partiré dejando atrás el equipaje de las esperanzas rotas y los sueños no cumplidos. Con la desnudez de un cuerpo castigado abandonado por la juventud, con la mirada aún fija en el amor y la ternura. Oiré el suave canto de las aves de aquellos amaneceres de esplendor y anhelos, lejana música en el ocaso de la vida. Nada me retendrá a esta tierra que fue mi casa y mi cobijo. Sé que tendré que atravesar el páramo de los solitarios cipreses, hieráticos centinelas de retorcidas copas. El hombre cree tener miedo a la muerte; pero en realidad sólo tiene miedo al olvido. Terror atávico ese de atravesar el Leteo para nunca más recordar, ni ser recordado. Después de haber sido por un breve instante que es la vida, ya no ser nunca más para ...

TAL VEZ LA VIDA - I

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    Intrincado laberinto donde circunspecto el humano transita sin perspectiva ni ángulos perfilados. En su retina poliédricas imágenes asoman, fulgor de ocaso, tapiz de horizonte argénteo y quieto. Un aroma de fango ahíto de cadáveres sin nombre se mezcla con la fragancia eterna de juventud y olvido. Por sinuosos corredores vagan los ecos atonales, disonantes, quebrados, de las voces antiguas; cruel plegaria. Y el hombre percibe ese sabor de besos desmayados y sexos acabados en la noche de los tiempos. Sus dedos resbalan por las ásperas paredes de complejos pasadizos. Ítaca está cada vez más lejos. La bruma de las horas la perdió en la noche de novilunio cuando el buque majestuoso de los sueños surcaba mares ignotos, piélagos que hablan de la soledad y el tiempo. Bajo el pragmatismo contemporáneo de la urbe enajenada, duerme la voz del poeta; letargo hacia un abismo sin fin, profundidad de un firmamento en continuo devenir hacia la nada. Mientras surca una lágrima la e...

PERSEGUIR LOS SUEÑOS - REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXIX

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    Veo seres humanos en sus púlpitos lanzando discursos de escasa originalidad y harto engañosos. Observo sus rostros ya maduros sonrientes, llenos de sí mismos. Rondan la edad en que las ideas se han enquistado y uno no es más que lo que su escaso intelecto le ha permitido aprender y elucubrar. Con sus manos lechosas movidas al viento, bracean convencidos de lo esplendidos que son y qué vida tan estupenda  tienen. Sus impecables trajes tienen una costra de excrementos invisible formada por todas sus falsas palabras, sus promesas incumplidas, su desprecio a todo lo que no sea sus casas, sus coches, sus gentes. Viven allí en las altas torres donde  no sopla jamás el viento de la humildad, ni llega el lamento ni el llanto de los oprimidos. Aunque los veáis  posando elegantes y señoriales, defecan igual que todo el mundo, enferman y moquean, tienen innumerables miedos a todo lo que no pueden controlar con sus mezquinas miradas y severas normas. ¿Hasta cuándo seg...

RECUPERAR EL SILENCIO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XIX)

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    Que un escritor y compositor reivindique el silencio como medio de expresión  tal vez pueda parecer un contrasentido. Pero en lo profundo de este alegato hay mucho de verdad. Porque el ser humano, en un elevado porcentaje de casos, ha renunciado definitivamente a ese paraíso, casi desconocido para los nacidos en las últimas décadas, que ha sido y sigue siendo el silencio. Tal vez porque venimos del silencio del útero materno y caminamos inexorablemente hacia el silencio de la tumba, la evolución o involución de la sociedad, según se mire, ha ido creando todo un mundo de estridentes y ruidosas metrópolis donde el ruido es un bien codiciado por la mayoría; acaso como cortina para tapar la realidad que asola a cada persona. Cuando era un chaval y regresaba de tocar en alguna actuación a altas horas de la madrugada, al abandonar a mis colegas y entrar en el portal del edificio donde entonces vivía con mis padres y hermanos, comenzaba a percibir esa sensación de vacío. P...

FRENTE AL ESPEJO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - VII)

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         Frente al espejo, observo mi rostro. El espejo se humedece  y la imagen que me devuelve parece diluirse lentamente.  Ahora se quiebra en diminutas porciones  como teselas de un mosaico,  e infinitos fragmentos de mí                se muestran irreconciliables.                ¿Merece la pena ser humano en un mundo deshumanizado?      El espejo se oscurece.      Ya sólo soy un concepto.

CONVERSACIONES CON SENIA (V)

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    Advierto en los ojos de Senia cierto brillo. Lágrimas retenidas al borde mismo del precipicio de una mirada que no merece ser manchada por otro llanto que no sea el de la alegría. La observo en silencio. Respetando su emoción desconocida para mí. Cuando una lágrima comienza a deslizarse lentamente, silente, trazando una armoniosa trayectoria por el bello rostro, acerco mi mano y dejo que se pose sobre mi piel.     -¿Cuánto tiempo necesita un ser humano para poder entender que la vida es una leve línea interseccionada por infinidad de trayectorias?     -No lo sé. Si lo supiera, te lo explicaría para no verte llorar.     -Es todo tan poco “humano”. ¿No crees, Julio?     -La humanidad es, como todo lo que ha construido el hombre, un gran despropósito.     Mientras crecemos nos van adoctrinando y aleccionando con un discurso preestablecido sobre la naturaleza del bien y el mal, sobre c...

CONVERSACIONES CON SENIA (IV) - HORAS MUERTAS

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    -Todo día tiene fragmentos de tiempo que son propicios para la soledad. ¿No crees, Senia?     -No sé muy bien a qué te refieres.     -Solía llamarles Horas Muertas. Aunque, en realidad, no son horas. Dependiendo del lugar, la época del año y otros muchos factores, pueden ser segundos, minutos…     -Así que, fragmentos de tiempo propicios para la soledad. Cuando escucho, Horas Muertas, me suena a momentos vacíos, sin intensidad, decadentes.     -Podría ser, Senia. Pero no me refiero la acepción habitual del término. Sino a esos instantes que dejan al ser humano por unos momentos sólo, e incluso indefenso. Imagínate, en una ciudad de clima mediterráneo en verano, el tiempo que va desde que la mayoría de la gente se retira a sus casas o a los restaurantes para comer, hasta que las calles se empiezan a llenar de nuevo porque vuelven a sus trabajos o simplemente a pasear. ¿Nunca has tenido esa sensación? ...

LA NADA

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            He vuelto a pisar los caminos. Otra vez, siluetas confusas y livianas en la memoria abatida. Mis huellas en la arena, sombras de lágrimas que ya no tienen piel para el descenso hacia lo hondo de todo lo sentido. Un golpe seco duele mucho menos que la visión de un mundo del que nada se espera. El optimismo y el pesimismo son lujos que sólo pueden permitirse las gentes fuertes y valientes. Para mi, prefiero la nada. Lugar virgen, sin mácula; médano en el planeta humano. Allí, donde aún es posible olvidar y recordar, construir mundos imaginarios que se tornan reales con un solo golpe de verso. La nada que se ofrece ante mis ojos como un lugar para seguir ejerciendo el sueño mágico de la creación. Sin otra finalidad que ser, con toda la libertad que entraña esa palabra; con todo el contenido que encierra la palabra libertad. Así va anocheciendo. La niebla se posa lentamente sobre las montañas. Para que pedir más. Después de haber vivido, segu...

RUIDO Y SOLEDAD

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    Cada vez hay más ruido. El sabio dijo: "Haz silencio a tu alrededor si quieres oir cantar tu alma". Pero hemos olvidado sus palabras. El ser humano tiene tendencia a olvidar todo aquello que, de un modo u otro, le recuerda que es mortal. En el bullicio de las grandes urbes; entre los atronadores cantos de máquinas diversas, coches, sirenas; creemos poder disimular la realidad y jugamos a pensar que somos inmortales. Pero siempre hay un silencio, un momento, cuando cae la noche, en que no tenemos más remedio que cohabitar con la soledad. En esa fina línea que separa la vigilia del sueño, donde habitan todos los fantasmas que en nuestro día a día pretendemos ahuyentar; es allí donde navegan los barcos que surcan rutas impensables en los mapas, rumbo hacia malecones solitarios.