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Mostrando las entradas etiquetadas como cuerpos

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - LUGARES - VARIACIÓN Nº 3

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    Siempre amanece en los prados de infancia donde hay un eterno verdor de risas y esperanzas. En los ríos de juventud las aguas conservan el brillo de cálidos veranos, como cuando la vida nos entregó su esplendor y el ardor de los cuerpos plenos. Junto al mar ignoto, indescifrable, la madurez medita y rememora lo vivido, al tiempo que sumerge el cuerpo en las aguas buscando hallar de nuevo la salvaje pasión que aún sigue viva. En lo alto de la montaña, después de cruzar con lentitud el bosque de los sueños ya perdidos, el anciano observa el mundo que un día creyó  poseer; hasta que la vida le demostró que era el desierto su destino. FOTO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESAMOR - LOS LECHOS VACÍOS - VARIACIÓN Nº 1

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    Existen habitaciones cerradas en nuestra memoria. Albergan todo un mar de sensaciones. En las noches de vigilia no esperada, recorremos los pasadizos que llevan hacia ellas; sinuosos laberintos de sombras y tinieblas. Algunos de estos cuartos huelen a humedad y desconcierto; los libros yacen desperdigados entre las blancas sábanas y amarillentas fotos besan el frío suelo. Pero esos lechos ya vacíos, que aún guardan la forma de los cuerpos, el calor de la lucha entre los sexos enfrentados al ritual salvaje del éxtasis; esos lechos vacíos nos envuelven el alma en un halo misterioso donde la nocturnidad crea su reino de espacios abiertos al infinito canto del pasado. DIBUJO DE JULIO MARIÑAS

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL PERDÓN - VARIACIÓN Nº 2

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    Espero que me hayas perdonado por no haber sido capaz de dominar aquel bajel que fue nuestro refugio de amor y sueños.     Espero que me hayas perdonado el haber dejado que se desbordase el río donde nuestros cuerpos desnudos se entregaron al ritmo incesante de antiguas quimeras.     Espero que me hayas perdonado el no haber sido capaz de seguir mirando el mismo horizonte de atardeceres mansos.     Espero que me hayas sabido perdonar mi beso anclado en tu último adiós.   FOTO DE JULIO MARIÑAS

EN LA NOCHE - VI - CUANDO YA NO ESTÉ

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    Cuando ya no esté, quedará un crepúsculo de adioses nunca dichos reflejado en un horizonte púrpura y brillante. Sobre lo que fuimos y construimos brotarán nuevas primaveras, ajenas a mi ausencia y a los aromas de los días felices que nos acogieron en sus horas. Cuando ya no esté, volverá el crudo invierno a golpear con furia los cristales de lo que fue nuestro hogar y donde paramos el tiempo al ritmo inexplicable del tú y el yo entrelazados. Dos gotas resbalarán en la ventana, tendiendo a separarse en su recorrido; metáfora cruel que te dirá “Aquellos días felices no volverán”. Cuando ya no esté, la playa que juntos caminamos habrá corrido un invisible velo sobre nuestras huellas ya borradas. Y en los días de otoño bramará el mar rompiendo con furia nuevamente sobre la roca donde juntos soñamos nuevos horizontes. Cuando ya no esté, en las cálidas noches de estío donde el cielo se adorna con incontables estrellas, tu vista  ya cansada contemplará el firmamento q...

EN LA NOCHE - I - CUERPOS AUSENTES

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    Visión extraña esa del Tú y el Yo desaparecidos del lecho en la penumbra de la habitación cuando la madrugada ya ha cuajado en el ánimo y las perversiones cumplidas han dejado el amargo poso del fulgor desvanecido mientras el contorno creado por los cuerpos en las sábanas cobra una plasticidad inusual evocadora de las sensaciones que aún flotan en la espesa irrealidad que abraza la noche.  FOTO DE JULIO MARIÑAS

LA ÚLTIMA GENERACIÓN QUE PUDO FABRICAR SUS PROPIOS SUEÑOS (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - IX)

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    Los caminos eran de tierra; los cines de programa doble sesión continua; la música permitía abrazarse y sentir la mejilla de la pareja de baile, el calor, el olor, incluso los latidos del corazón; leer el libro deseado o conseguir el disco favorito era una pequeña o gran aventura que no siempre terminaba con éxito; las pandillas de chavales nos reuníamos para jugar, recorrer las calles del barrio haciendo inocentes travesuras o montando guateques en los bajos de las casas; los abuelos eran sabios que aconsejaban y transmitían sus conocimientos; los padres eran un punto de referencia en nuestra forma de ver el mundo, aunque, como todo joven que se precie, nos rebeláramos contra ellos. Se podrían llenar hojas y hojas con miles de cosas que ya no existen. Mi generación fue la última que fabricó sueños. Después, los sueños comenzaron a venir preestablecidos. Los caminos de tierra desaparecieron bajo el asfalto; los cuerpos dejaron de unirse para bailar y el aumento de d...

EL ADIÓS

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    Llegaste un día entre las montañas que custodian el horizonte de juventud. Tenías el cuerpo moreno y los labios sedientos de carne. Nos amamos allí, en las lejanas tierras que los buscadores de sueños no alcanzan a vislumbrar. Tú y yo, solos bajo la noche de plenilunio surcada por infinitas estrellas fugaces. Y no hubo más tiempo que el marcado por nuestros cuerpos ardiendo al ritmo de la pasión y el desenfreno. Pero, así como llegaste, tu rastro se perdió una mañana de otoño desvaído; dejando entre las sábanas el aroma de eternidad que sólo poseen las pasiones ardientes de las horas en que la juventud abrasa. OBRA DE JULIO MARIÑAS

ESCRIBIR Y SOÑAR

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    El tiempo se tornó difuso. Eran las horas de la incertidumbre; cuando podíamos ver las aves surcando los océanos rumbo a otras latitudes. Entonces los horizontes de juventud se abrazaban y entremezclaban en atardeceres de rojos intensos en pasiones encendidas. Dueño de la noche, frente al papel en blanco, derramaba versos llenos de vida. Nunca se está tan cerca de la felicidad como cuando rememoramos los instantes en que la existencia se agarró a nuestra piel con infinita pasión. Y la pluma sigue emborronando páginas. Pero las máquinas, compañeras de tantas veladas, yacen calladas, sustituidas por el teclado del ordenador. En días como hoy las contemplo; mudas sobre la repisa. Sus cuerpos yacen descansados después de tantas páginas cumplidas. La noche tiene el rostro lleno de cicatrices cuando contemplo la luna y las estrellas. Surcos creados a golpes de palabras llenas, de frases enardecidas. Nunca deja el que escribe de soñar. En cada esquina del camino se agitan ...

LAS MANOS

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     MANOS DEL AUTOR.     Las manos creadoras. Aquellas que han tomado el bolígrafo o la pluma para dar forma a frases inspiradas. Manos con dedos cuyas yemas se han posado con insistencia, primero en máquinas de escribir pequeñas y acogedoras, después eléctricas; para, finalmente acabar aceptando el teclado del ordenador. Manos que han cogido el lápiz para esbozar paisajes, cuerpos desnudos o rincones sin nombre. Manos que se han manchado dando forma al barro entregado a inspiradoras formas. Manos que han tomado el buril para rasgar la madera silente, buscando en ella cuerpos recordados. Manos que han tapado el rostro de su dueño para calmar el llanto por la pérdida de los seres queridos. Manos que han agarrado al enemigo y golpeado su cuerpo en aceptado y singular combate. Manos que, mucho más que el rostro, son el espejo del alma de artista, del creador. Porque la cara asiste estática al discurrir de los días. Pero las manos abrazan en el encuent...

LA HABITACIÓN PERDIDA (Fragmento) Relato del libro “En el abismo de la realidad”

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       Era una escalera larga;   las tablas crujían en nuestra ascensión; el frío contacto del pasamanos contrastaba con el plomizo ambiente del lugar. Mi ritmo  cardíaco  aumentaba por momentos. Cuando entramos en la habitación, mi corazón comenzó a latir con mayor intensidad, hasta el punto de que, el alto techo, me hizo sentir un extraño vértigo. Tiró el bolso encima de la cama y cerró la cortina que tapaba la vieja ventana de madera blanca. Después me beso. En aquella vieja cama herida por la polilla, con la colcha oliendo a rancio, impulsado por su fogosidad, entré en aquel sexo negro y profundo. El sabor de la piel morena me hizo perder la noción del tiempo. No serían más de cinco minutos, su curtido y suave cuerpo se retorcía en mis adolescentes manos. Probablemente fui como un depredador excitado por la sangre de la cierva herida… Obra inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual

A LA SOMBRA

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    Demasiada luz, exceso de oropel, bullicio donde la individualidad se diluye. Confusión de egos desmedidos, porque hay que ser más que otros. Con lo difícil que es simplemente ser uno mismo. Mejor a la sombra, entre los claroscuros que dan sentido al “yo” menos superficial. Donde sentir la suavidad del cálido verano, donde escuchar los latidos de corazón que ama. Los cuerpos se desnudan en la arena. Pero las almas siguen guardando sus secretos. Tan solo, alguna mirada ausente en el vacío de la espuma nos dice que aún hay sentimientos, que aún el mar alberga algo más que los naufragios de una tierra que en su artificial castillo de soberbia agoniza. Mi cuerpo se sumerge en las aguas y las olas lo mecen distraídas. Después, como siempre, una vez más, la arena se   escapa entre mis manos. Y regreso a la sombra del cuarto donde me esperan los mismos habitantes. Esos que llenan el silencio de todo lo que alberga la memoria. 

UNA CARRERA HACIA LA NADA

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     Los veo correr; fatigados los rostros, sudorosos los cuerpos. todos en la misma dirección. Se apremian unos a otros. Cuando pasan a mi lado, lanzan una mirada esquiva, extrañada, despreciativa. Muchos se pierden en el horizonte de carreteras asfaltadas. Otros por callejones sin salida. Lo tienen muy claro: "Siempre hay una meta". Y yo, pobre infeliz, al borde del camino, sentado en la granítica roca junto al árbol centenario; no ansío nada más que vivir "El Ahora".

ESCLAVOS

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    Fuimos esclavos de nuestras pasiones, de nuestros instintos salvajes y, febriles, no sentimos el latir del péndulo cruel del tiempo inexorable; porque nuestros corazones ocultaban cualquier otro sonido que no fuera la melodía del ardiente impulso de los cuerpos encontrados. Fuimos esclavos del tú y el yo, hasta que el correr de las horas, de los días, de los años; nos hizo esclavos del pasado. Pintura Julio Mariñas