EL SILENCIO ABSOLUTO
Ese silencio extraño que dejan los cadáveres cuando cae sobre ellos el velo de la nada, y en su rostro de hielo se han desvanecido las risas y los llantos de todo lo vivido. El silencio que asola desde la oscuridad rotunda, seca y fría, de nuestra habitación, cuando la noche vive y el día muere ya, pensando en lo fue o en lo que no ha sido. El silencio de aquellas a las que pedí amor cuando apenas, sin rumbo, despertaba a la vida; el de las que angustiado extendía mis manos rogándoles que aún no dejasen de amarme. Silencio de estaciones donde no llegan trenes, de vía oxidadas y relojes parados; esas que siempre están cubiertas por la niebla y surgen de sus muros los ecos de otros tiempos. Silencio de los muelles que sólo el mar comprende, de escaleras cubiertas por algas y moluscos, donde firmes noráis se erigen aún silentes y hay barcas vencidas en tierra abandonadas. El silencio de perros calleje...