AL MORIR EL DÍA - Luz y sombras de abril
Declina el día. En el balcón callado se desliza la mortaja de un tiempo, que vertical se vuelve suspendido ante mí. No hay voces, y el canto de las aves se ha desvanecido en el presentimiento de la nocturnidad. La soledad se posa en mis cansados hombros; como flexible forma, los rodea y atrapa renovando la angustia. Fantasmas silenciosos han robado las sombras que aún sobrevivían en el rincón callado de aquel salón vacío. En este atardecer silencioso de abril, sobre las olvidadas cenizas del pasado, creo oír a lo lejos la música del tiempo. Hay un llanto inconcluso, para el que, a mi pesar, ya no quedan más lágrimas que evidencien la pena, huída al infinito. El reino del vacío me acoge generoso. Nada existe, ni nadie; aquí, al morir el día. ---------- Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor