jueves, 6 de octubre de 2016

UNA FLOR SOLITARIA

Una flor solitaria se eleva discreta
alza su belleza aislada
sobre la espesa bruma de los días insomnes
como un  vestigio de esperanza callada;
a su alrededor espinas,
los aromas de tiempos más radiantes
se han vuelto pestilentes, irrespirables;
mientras, en el cielo de otoño
aves distraídas dibujan extraños desvaríos;
espinas y más espinas rodean tu soledad
y hacen imposible acercarse a tu tallo;
mejor, la belleza no debe de ser patrimonio de nadie,
ni siquiera del poeta, ni del soñador;
una procesión de restos humanos
sube lentamente la loma del siglo XXI;
caos, tenebrosidad, vacío;
y tú, ahí, flor solitaria,
desafiando a la mezquindad y el frío,
a la vanidad y el odio;
las noches estrelladas te contemplan con respeto
y estrellas fugaces, cual lágrimas de invierno,
desciende en la negrura buscando un mañana;
tus pétalos de fuego hacen vibra el éter,
enriqueciendo audaces la música del universo;
mi mano, siempre extendida,
se esfuerza por tocar tu coraza de seda;
pero sigues lejana;
es el único modo de alimentar la esperanza
y de abrigar los sueños que serán siempre eternos.


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