miércoles, 19 de octubre de 2016

SOBRE EL AMOR

     Como un espejismo se fue deslizando el tiempo en el que la vida éramos sólo tú y yo, libres de tabús, únicos ante la noche lunar y eterna. Esclavos de los sueños y quimeras, ahogamos nuestras ansias en el manantial sagrado de aguas plateadas, en los ríos de doradas riberas; asidos a la pasión y la locura, rasgábamos la penumbra y sus misterios, pintando atardeceres de intensos matices en la línea mortal del horizonte, con la frescura de la indomable juventud, igual en los agrietados parajes solitarios que en las sublimes costas agitadas por la espuma sagrada de océanos sin dueño. Fuimos tú y yo, en un ser de formas indefinidas, en un alma que se extendía más allá del universo conocido, en los límites de la percepción y el tiempo; vagabundos errantes de senderos callados, viajeros incansables de indescriptibles tierras y espacios sonoros, literarios; devorando manjares prohibidos para otros mortales e inmortales, destinados a ti y mí, privilegiados seres fusionados en un fuego incansable y expansivo, agitando el gran volcán donde los dioses rindieron resignados el dominio al amor que habitaba nuestros cuerpos lascivos, vigorosos, plenos de sensualidad y desvarío. Como un espejismo se fue deslizando el tiempo; ese que hoy, al rememorar, advierto que fue real y sigue siendo el mayor tributo a la vida; nuestro amor inagotable, superando el paso de las horas, los naufragios de la cruda existencia, el cruel discurrir de los inciertos ciclos. Como el más bello verso, hoy, desde el balcón sosegado de lo vivido, entono amante y entregado un nuevo canto a ese amor que transciende a la carne y su decadencia; ese amor que traspasa la negrura del finito vagar por esta tierra; amor, inexplicable sino que intentamos en vano los poetas plasmar en versos, revelar tu esencia. Amor como única razón de existir y ser dos en una fusión inexplicable; con nuestros yos latiendo a unísono, desafiando a la razón y el tiempo. Amor, amor; que agotas el diccionario y los sonidos, para seguir siendo fuente de inspiración y, a la vez, tortura del creador que en cada línea escrita, en cada pentagrama, se desangra en lenta agonía, intentado explicarte y encumbrarte, sin conseguir apenas en los versos, en las melodías, un insignificante esbozo de la grandeza que atesoras. Amor, misterio que nunca podrás ser descifrado, ni por el amante, ni por el amado. Encontrar la manifestación total para mostrar tu esencia, sería como revelar el misterio de la vida. Una vida que sin ti, amor, sería una nada absurda y fría.


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