RELATOS ROTOS - XXIV - TOC, TOC...
Toc, toc… Golpes secos en la puerta de la habitación de madrugada. Temblor entre sábanas, sudor frío; en el reino de la oscuridad todo se magnifica y hay amplios cielos nocturnos que permiten al pensamiento volar hacia regiones inextricables, lóbregas simas; los suspiros siembran su eco en el vacío, el alma no tiene lugares donde posar su incertidumbre. Toc, toc… ¿Quién es? Nadie responde. No se esperan visitas a ciertas horas. Ante la persistencia de las llamadas, la puerta chirría sobre sus goznes y se abre dejando pasar un halo de luz lunar proveniente de la ventana. Toc, toc… Todo es soledad. No hay una serena voz amiga que pueda paliar con su dulce timbre la incertidumbre. Por fin, una silueta maléfica se recorta en el umbral de la puerta; negro espejismo y, dentro de toda esa oscuridad, unos ojos todavía más negros. Un hilo rojo avanza lentamente por el suelo del pasillo, espeso río diminuto; la luna hace acto de presencia cuando se abren las cortinas; tiene ...