miércoles, 7 de agosto de 2013

UNA VIDA DE CINE (HOMENAJE AL CINE)

    La Dama de Shanghai se pasea en un juego de espejos; aparece y desaparece enigmática. ¿Por qué tanta sed de mal? Si tú y yo sabemos que nunca olvidaremos el año pasado en Marienbad. Fue la época del esplendor en la hierba, de los besos robados a la luz de la luna. Y después el amor en fuga que nos llevó al final de la escapada. El fuego y la palabra acompañaron las vidas de los rebeldes sin causa que entonces transitábamos la noche. Era una huida hacia ninguna parte por los senderos de gloria que nos llevaron al resplandor de lo efímero. Después de un largo y cálido verano, un hombre y una mujer se dijeron adiós. Y así la vida fue convirtiéndonos en Centauros del desierto. Los mismos que habíamos andado descalzos por el parque y transitado la calle del adiós. Ayer, hoy y mañana; siguen brillando los girasoles en un intento vano de alcanzar los horizontes perdidos que fueron tan nuestros.


No hay comentarios:

Publicar un comentario