lunes, 19 de agosto de 2013

SOY UN SER HUMANO

    El acercarme de nuevo al Libro de las Maravillas –la obra que el aventurero Marco Polo dictó en una cárcel de Génova a su compañero de prisión y es todo un compendio de anécdotas enriquecedoras- me ha llevado a ratificarme en la máxima de que, “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y menciono esto porque, ya en el siglo XIII, habla Marco Polo en su capítulo XXV del libro primero, de la historia de un avaro que murió por su propia avaricia. Leyenda o hecho real que, por otra parte, podemos encontrar en muchos otros lugares de la historia de la literatura. Pues bien, resumiendo, la cosa, según Marco Polo, aconteció más o menos así. Allá por el año 1255, el Gran Señor de los tártaros de Levante llamado Ulau reunió un gran ejército y cayó sobre la ciudad de Baudac, encontrando en el palacio del Califa una torre llena de oro, plata y otros tesoros. Parece ser que la tacañería del Califa hizo que este acumulara y escondiera sus riquezas, en lugar de repartirlas con su pueblo y de emplearlas en tener unas buenas estructuras y ejército para defender la ciudad. Ulau hizo llamar al Califa para preguntarle a qué era debida tal acumulación de riquezas. Ante la pregunta de por qué no había repartido todas aquellas riquezas entre el pueblo, el Califa no supo qué contestar. La decisión de Ulau fue encerrar al Califa en la torre, ordenándoles a sus hombres que no le diesen comida ni agua. “Nunca comerás ni beberás otra cosa que tu tesoro”. El prisionero murió de hambre al cabo de cuatro días.
    Lo cierto es que, leyenda o realidad, la historia es muy ilustrativa del valor que puede tener el oro, la plata y el dinero. Aquí se hace realidad la máxima “Tienes sólo aquello que no puedas perder en un naufragio”. Porque, al final, los seres humanos sólo poseemos cosas intangibles. Tal vez por eso nos cuesta tanto trabajo verlas. En los momentos más transcendentales de la existencia, todas las riquezas materiales carecen de valor, porque no sirven para comprar nuestro destino, ni para adquirir antídotos contra el dolor del alma.
    No quiero dar ideas, pero no vendría mal, aunque actualizándolo un poco y haciéndolo menos cruel, aplicar el castigo de la leyenda contada por Marco Polo a algunos elementos que se han dedicado a acumular riquezas en detrimento del pueblo. Unos días encerrados en una torre con tan solo los millones de euros que han birlado del dinero de todos, sería una primera medida bastante convincente para que comenzasen a reflexionar sobre el valor de lo material. Al menos a ellos no les pasaría como al Califa, dado que los billetes si pueden ser masticados convenientemente. (Aunque legalmente sería punible comer billetes. El dinero no se puede destruir) Al no tener otro sustento, tal vez el sabor de los billetes los dejase sin ganas de volver a coger uno más en las manos.
    Bueno, bueno. Que día más soleado. Y el sol no cuesta dinero. Habrá que aprovecharlo porque, al ritmo que vamos, creo que algunos, si pudiesen, nos quitarían el sol, la luna y hasta la sangre que corre por las venas. Aunque sólo fuese para llevárselo a la tumba, porque no hay vida suficiente para disfrutar lo acumulado. ¡Menudo mundo! ¿Y esto es el ser humano? Bla, bla, bla. No puedo por menos que acordarme de Lord Byron cuando dijo “Cuanto más conozco al hombre, más amo a mi perro”. Pues va a ser verdad. Al menos a los animales se les ve venir. Pero a estos elementos que sólo hacen hablar y no decir nada –los unos, los otros y los de más allá- nunca sabes por donde van a salir.

FOTO DE JULIO MARIÑAS

    Hemos creado un mundo artificial. Hemos relegado la cultura a patio trasero para que la gente vaya poco a poco adhiriéndose al rebaño y no piense, no reflexione.  En un mundo donde, cada vez más, sólo es noticia la guerra, las catástrofes, los delincuentes, los tiranos; y no es noticia la paz, la belleza de la naturaleza, los movimientos culturales, los artistas; hay algo que está fallando mucho.
    En pequeñas dosis, pretenden introducir el temor en cada casa. Y el miedo es lo peor que puede sentir un ser humano. El miedo paraliza o hace correr despavorido; impide pensar con tranquilidad. Miedo a no tener esto o lo otro, miedo a no ser esto o lo otro, miedo al mañana. Y, mientras la técnica del miedo mantiene al pueblo en vilo, en una suerte de parálisis que impide el cambio de un sistema mundial podrido en lo más interno, la tierra sigue girando.
    Sí, ya sé que es difícil pensar cuando uno está asfixiado porque tiene las manos de muchos oprimiéndole el pescuezo. Pero merece la pena hacerlo. Por unos instantes, no darles ese placer. Sentarnos en nuestro sillón, en nuestra silla, en nuestro suelo quien no tenga ni sillón ni silla; y reflexionar.
SOY UN SER HUMANO. EXISTO.
MI VIDA NO ME LA HA REGALADO NINGUNO DE ESOS QUE DIRIGEN LOS DESTINOS DEL MUNDO.
PUEDO SENTIR Y ESO ES SUFICIENTE.
NO NECESITO LA COMPASIÓN DE ESOS QUE DICEN SABER, NI NECESITO NADA MÁS QUE EL AMOR DE LOS MÍOS.
SOY UN SER HUMANO. Y LA TIERRA VA A SEGUIR GIRANDO A PESAR DE QUE MUCHOS QUISIERAN PARARLA Y EXPULSAR DE ELLA A LA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD PARA QUEDARSE ELLOS SOLOS CON TODO. 
SOY UN SER HUMANO.
CADA AMANECER ES TODO LO QUE TENGO.
CADA ANOCHECER ES TODO LO QUE TENGO.
MI MENTE NO ES DE NADIE, PORQUE NADIE PUEDE PONER REJAS A MIS PENSAMIENTOS.
PUEDO SENTIR EN VIENTO EN MI CARA, PORQUE AL VIENTO NO ES POSIBLE DOMINARLO.
SOY UN SER HUMANO Y VOY A VIVIR CON LA DIGNIDAD QUE ME DA MI CONDICIÓN DE EXISTIR.
QUEDAROS CON VUESTRAS RIQUEZAS, ENCERRADOS EN VUESTRAS TORRES DE VANIDAD Y SOBERBIA.
SOY UN SER HUMANO Y, EL AMOR QUE SIENTO POR LA VIDA Y LOS MÍOS, TIENEN UN INFINITO VALOR QUE NUNCA PODRÉIS COMPRAR CON VUESTRAS LEYES, VUESTRAS NORMAS, LOS FALSOS  PARAÍSOS URBANOS QUE  HABÉIS CONVERTIDO EN CÁRCELES PARA VUESTROS SEMEJANTES.
SOY UN SER HUMANO. COMO CUALQUIER OTRO, UN DÍA MI VIDA SE EXTINGUIRÁ. PERO, HASTA ENTONCES, MI PENSAMIENTO SEGUIRÁ SIENDO LIBRE Y MIS SENTIMIENTOS SEGUIRÁN ALBERGANDO SUEÑOS Y ESPERANZAS, MUY LEJOS DE VUESTRA RIDÍCULA Y EFÍMERA FARSA DE PODER.
SOY UN SER HUMANO. LO ÚNICO QUE TENGO ES TODO LO QUE HE SENTIDO, TODO LO QUE SIENTO Y LO QUE SENTIRÉ. CON ELLO HE CONSTRUIDO UNA TORRE DE SUEÑOS QUE JAMÁS PODRÁ CONQUISTAR NINGÚN EJÉRCITO, NI DERRUIR NINGUNA LEY, NI INVADIR NADIE QUE NO HAYA LLEGADO ANTES AL FONDO DE MI CORAZÓN.
SOY UN SER HUMANO. ESA DEBERÍA SER LA ÚNICA FINALIDAD EN LA VIDA DE MIS SEMEJANTES; SEGUIR SIENDO HUMANOS EN UN MUNDO DESHUMANIZADO.

SOY UN SER HUMANO. MIENTRAS QUEDE UNA BRIZNA DE ALIENTO EN MI, NO DEJARÉ DE HABITAR EN EL MÁGICO MUNDO DE LOS SUEÑOS.
(JULIO MARIÑAS)

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