viernes, 2 de agosto de 2013

LAS EDADES DEL CREADOR

Un adolescente emborrona papeles en la madrugada; lee compulsivamente todo lo que cae en sus manos; observa en la oscuridad del cine una tras otra sesiones continuas. Busca inspiración en los incipientes amores, en las vivencias que tímidamente comienzan a decorar su vida.
    Un joven crea melodías, armonías y busca su camino; construye poemas, relatos, historias que pretenden la originalidad; mientras la pasión desborda entre sueños y realidades. Desea alcanzar la novela total, la sinfonía total, la ópera total. Alcanzar lo inalcanzable. Lo que no puede existir, porque en su misma existencia estaría la negación del arte. La magia de la creación es esa imperfección que permite la búsqueda continua, sin descanso, sin tregua.
    Un hombre, lejos de la fama, del reconocimiento; asume la maravillosa realidad de que ser escritor y compositor, de que ser un creador es un modo de vida. Y, consciente desde hace mucho tiempo, que vida y arte se mezclan en su existencia cotidiana con la misma pasión y entrega que el primer día; siente la satisfacción por el camino recorrido.
    Así, en cada línea que escribe, en cada melodía que plasma en la partitura; es consciente de la inmortalidad que acecha en cada verso derramado. Lejos, muy lejos del ruido intenso que provoca el engranaje chirriante de aquellos que miden la grandeza por el número de ventas, por el número de páginas, por el número de decibelios.
    El adolescente, el joven, el hombre; siguen latiendo en el alma de artista con la misma pasión del primer día, con la misma ilusión del primer día, con la mismas ansias de descubrir que el primer día.
    Son las edades del creador solitario; todas en una. Porque, como su obra, el creador no tiene edad. Tiene la misma edad que los sueños que siguen plagando cada gesto, cada mirada, cada amanecer, cada noche de plenilunio. Y sigue bailando asido a la cintura de unos principios inalterables. Los que dan a su obra la originalidad buscada tras largas horas de vigilia y sueños.

FOTO JULIO MARIÑAS


    

No hay comentarios:

Publicar un comentario