jueves, 17 de marzo de 2016

LA VERDAD SECUESTRADA


    Como en una interminable fábula dramática y desasosegante, ha ocurrido siempre, en un torbellino infinito de ambición y poder gravita el ser humano sin despegarse de su vanidad y soberbia, pretendiendo acallar la voz de poeta, despreciando todo lo bello del agreste paisaje que le dio la vida, arrinconando la belleza de las formas, haciendo oídos sordos a la música de los sueños. En definitiva, secuestrando la verdad, para que el mundo no se atreva a sentir y pensar con la pureza del interior más profundo. Y así, hasta convertir la tierra en un delirio histriónico y espeluznante, donde lo único real, el arte, yace soterrado en la losa insultante del progreso.

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