lunes, 14 de marzo de 2011

LA MUJER JUNTO AL MAR

Mujer junto al mar
Dibujo a carboncillo de Julio Mariñas
    En una muestra de quietud extrema, la mujer liberada de vestiduras mimetiza su silueta con el tronco, vestigio del que en otro tiempo fue árbol majestuoso y altivo. Sus formas aplacan los terrores atávicos que vienen de más allá de los mares conocidos. Su silueta desbordante de sensualidad despierta la pasión y los misterios que yacen encerrados en la suave piel que la acoge. Los torneados muslos guardan la esencia incomparable del origen. No es posible encontrar mayor tesoro; ni en las perdidas islas, ni en las coralinas aguas.  Las manos delicadas sienten en sus palmas la ruda corteza del cadáver arbóreo. Y los senos, montañas generosas, invitan a libar de sus eternos manantiales cristalinos. Es la belleza en su estado más puro. Fundida con la tierra, el mar y el cielo.

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