lunes, 6 de enero de 2014

EN LA NOCHE - VI - CUANDO YA NO ESTÉ

    Cuando ya no esté, quedará un crepúsculo de adioses nunca dichos reflejado en un horizonte púrpura y brillante. Sobre lo que fuimos y construimos brotarán nuevas primaveras, ajenas a mi ausencia y a los aromas de los días felices que nos acogieron en sus horas. Cuando ya no esté, volverá el crudo invierno a golpear con furia los cristales de lo que fue nuestro hogar y donde paramos el tiempo al ritmo inexplicable del tú y el yo entrelazados. Dos gotas resbalarán en la ventana, tendiendo a separarse en su recorrido; metáfora cruel que te dirá “Aquellos días felices no volverán”. Cuando ya no esté, la playa que juntos caminamos habrá corrido un invisible velo sobre nuestras huellas ya borradas. Y en los días de otoño bramará el mar rompiendo con furia nuevamente sobre la roca donde juntos soñamos nuevos horizontes. Cuando ya no esté, en las cálidas noches de estío donde el cielo se adorna con incontables estrellas, tu vista  ya cansada contemplará el firmamento que semeja inalterable y una estrella fugaz descenderá liviana como un guiño a mi ausencia. Y la música que creé flotará suspendida en la habitación vacía. Y manuscritos inéditos soñarán por mí en los cajones. Cuando ya no esté, nadie reclamará mi sombra en el umbral de un nuevo día.




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