lunes, 4 de abril de 2016

ESDEUNVIET - ESCENAS DE UN VIGO ETERNO - II - MAR BRILLANTE





























    Bajo un cielo sereno, olas de un mar que Mendiño cantó, allá por la época de insignes trovadores, cuando en rincones solitarios aún no mancillados por el homo modernus, bellas jóvenes heridas de amor esperaban noticias del amado; vosotras, aguas de piel húmeda y brillante, traéis a mi memoria el recuerdo dulce de antiguos amores furtivos; de besos ansiosos con sabor de arena y mar; el reflejo de bronceados contornos cuyas formas ardientes parecen aún latir en mis manos cansadas. Vigo de mar y versos; como no recordar aquellas gráciles lavanderas que nerviosas correteaban por la arena, y las gaviotas en nuestro amanecer bajo los árboles, semiinconsciente aún de nuestra ígnea noche. Ese brillo del mar de Vigo que hoy abraza mis ojos más cansados que entonces, pero igual de húmedos por no haber dejado de creer en quimeras, impregna la mirada del que lo contempla con esa profundidad oceánica y abisal; esencia que va mucho más allá de la espuma, del viento y del horizonte insondable.

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