sábado, 9 de abril de 2016

EL ALMA DEL POETA



    La vida vencida contra los cristales. Un, dos, tres, cuatro… Caen sutilmente las gotas de una lluvia imperceptible; ventana hacia un mundo que se antoja lejano. Hay rincones ocultos en esta habitación; ángulo muertos donde anidan misteriosos e inexpugnables silencios. Cuántos cuerpos perlados de sudor es necesario ver para desentrañar el misterio del amor y la muerte. Hoy no cantan los pájaros de abril que, como cada día, nerviosos recorren el balcón. Un silencio rotundo, de ciudad desierta por la sinrazón y el abandono, lo inunda todo. Pero, qué es todo; sólo un difuso concepto más, al igual que otros muchos. Quedan tantas cosas por definir, por asimilar, por comprender. Mi mente navega pausada por infinitas páginas leídas, innumerables lugares transitados, incontables gentes observadas; sin hallar claves ni respuestas. Tan solo este encuentro furtivo con mi Yo; aquí, junto a la ventana de una habitación serena donde el tiempo, de pronto, se detiene; mientras, la primavera incipiente pugna por encender los sentidos con nuevas sensaciones, con enigmáticos cantos de sirenas que llegan a mis oídos desde las lejanas islas del Mar Interior. Allí, en un lugar que no viene en los mapas; donde late incesante el alma del poeta.

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