jueves, 14 de noviembre de 2013

CONVERSACIONES CON SENIA - IX

    -Hola, Senia.
    -Hola, Julio.
    -Ha llegado el otoño.
    -Te veo triste.
    -Tal vez. No más triste que en otra estación cualquiera.
    -Eres un poeta.
    -¿Y…?
    -Los poetas son gente triste.
    -¿Tú crees eso, Senia?
    -No, no lo creo. Pero mucha gente lo piensa.
    -Piensa que estamos paseando el otoño, pisando sus hojas secas y lamentándonos de nuestros desamores.
   -¿No lo crees, Julio?
   -La gente ya no piensa ni escucha a los poetas, Senia. Esa es la triste realidad.
   -Es una pena, Julio. Parece ser que fue un poeta ciego quien escribió las dos obras que más han influido sobre la literatura universal. El periplo de la Odisea y la épica Ilíada. Fue un poeta, Dante Aliguieri, el que en su época dio un lugar a cada uno en el Paraíso, Purgatorio e Infierno. Y un poeta fue Milton que nos habló del Paraíso Perdido. 
    -Sí, Senia. Pero hace algunas tiempo que, ser poeta, es algo así como ser un hacedor de rimas melancólicas…
    -¿Sabes lo que creo? Que el mundo sería mejor si la gente escuchara más a los poetas.
    -¿A ti te gusta la poesía, Senia?
    -Mucho. Y me gustas tú.
    -Eso está bien. Brillas en el otoño de mi vida…
    -Para, para, para. No te pongas dramático.
    -Contemplando tu sonrisa es muy difícil dejar que la melancolía anide en mí.
    -¿Estás triste por algo, Julio?
    -Este mundo, Senia. Lo de siempre.
    -La noche es tan hermosa. Un poco de meditación bajo este cielo que nos mira, y los humanos serían muy diferentes.
    -Los humanos nunca cambiamos, Senia. Caín y Abel, Rómulo y Remo, Seth y Osiris, Zeus y sus hermanos…
    -El otoño tiene cierto aire romántico. ¿No crees, Julio?
    -Sí, es verdad. Pero no hay sitio para el romanticismo en una sociedad despiadada.
    -Al final, de un modo u otro, la inmensa mayoría queremos ese dulce sabor de una lejana poesía que nos envuelva.
    -Sí, Senia. Una poesía que nos meza en la noche de la soledad cierta que tarde o temprano a todos nos abraza.
    -Tiene vida el otoño, Julio.
    -Sí, tiene vida y sueños flotando sobre su mar de hojas secas.
    -Hojas muertas llenas de vidas. Cada una es una historia.
    -Como tú y como yo, Senia; que seguimos encontrándonos en este punto incierto de la noche más oscura.
    -Y siempre lo haremos.
    -Espero que así sea.
    -Será siempre así, Julio. No lo dudes.

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