lunes, 22 de julio de 2013

"AS ÍNSUAS DO MIÑO" - GALICIA EN ESTADO PURO

    Hay todo un gran elenco de profesionales en diversas materias que asesoran a los profanos en como paliar o curar el estrés y otras dolencia, casi siempre asociadas a la vida en las grandes ciudades. Lo cierto es que, a escasa distancia de esos núcleos urbanos, sin grandes despliegues monetarios, con lo esencial para unos días, puede uno vivir experiencias maravillosas, que cargan las pilas, en Galicia, sin otra necesidad que estar en contacto con la naturaleza.

FOTO DE JULIO MARIÑAS

    Mi pasión por viajar y conocer me ha llevado siempre a realizar algún viaje que otro todos los años. Incluso en las etapas donde mi economía era precaria, me las arreglaba para poder conocer lugares. Comencé recorriendo mi tierra Gallega; proseguí por la geografía española; para después cumplir algunos sueños, como visitar París, las costas del Norte de Francia, Londres, las principales ciudades de Italia y, como no, la nostálgica Lisboa.
    De todas esas experiencias, pude extraer muchas enseñanzas. Pero, la fundamental, es lo insignificantes que somos con respecto a las grandes obras de arte de la humanidad y, sobre todo, frente a la naturaleza más salvaje.


ROBLE CENTERARIO - FOTO JULIO MARIÑAS




    Todo esto viene a cuento por el último viaje que he realizado a una zona que, como otras muchas de nuestra España, está muy poco publicitada. Y, después de haber pasado unos días en ella, he llegado a la conclusión de que sería un excelente reclamo para el turismo de personas que buscan tranquilidad. Se trata de un punto de la provincia de Lugo, situado en la Reserva de la Biosfera “Terras do Miño”, que está entre Outeiro de Rei y Rábade, a pocos kilómetros de la ciudad amurallada. Son “As Ínsuas do Miño”.  Paraje de inusitada belleza, donde el eucalipto no ha invadido las tierras, y es posible disfrutar durante horas de un paseo a orillas del río Miño, entre robles, abedules, alisos; y otras especies vegetales autóctonas. Y es que, no olvidemos que, aunque el paisaje gallego lleva mucho tiempo con aromas de eucalipto y colores de mimosas, estas son especies invasoras. En el caso de la mimosa, es un arbusto leñoso invasivo originario de la América tropical. Y el eucalipto, es sabido que es una especie que proviene del sudeste de Australia y Tasmania. Pero, nuestras raíces laten en esos robles centenarios que es posible ver en parajes como “As Ínsuas do Miño”; en los alisos, llamados en gallego amieiros, y que tanta leña han dado para fabricar los típicos zocos y hasta los ejes de los carros en otras épocas.


FOTO JULIO MARIÑAS


    En España se habla de activar muchas cosas. Pero pocos saben que nuestro país es el tercero del mundo –después de Estados Unidos y Rusia- que más parajes declarados Reserva de la Biosfera posee. Creo que en la actualidad son alrededor de cuarenta localizaciones a lo largo de toda España.
    Fomentar un turismo a estos lugares –lógicamente regulado- sin duda activaría la economía de muchos pueblos –como es el caso de los situados alrededor de la zona que ocupa este artículo- y daría otra imagen de España, bastante más alejada de la de los guiris borrachos invadiendo las calles de las ciudades costeras o tirándose desde las habitaciones de los hoteles al vacío.
 
ECOS DE LA LEYENDA DEL HOMBRE LOBO - FOTO JULIO MARIÑAS



    A veces las cosas son tan sencillas, como la naturaleza que vibra alrededor del Miño a su paso por “A Terra Chá”, en un despliegue de verdor y vida difícilmente equiparables al tedioso ruido de la ciudad. Y también es posible tomar un buen vino frente a un sabroso plato de comida. Y también es posible disfrutar de la vida sin esa losa que nos han impuesto de ser unos tíos y tías muy divertidos en un colectivo de urbanitas desbocados que tienen el paladar atrofiado por el exceso de ciudad y vanidad.
    Las plantas acuáticas como los nenúfares, los helechos, las espadañas, y  el acebo; son otras de las especies vegetales que abrigan también una fauna variada. Libélulas  volando entre el río y el sendero que transita el caminante, una garza majestuosa alzando el vuelo sobre las aguas, las vacas pastando junto a las cigüeñas. Imágenes que para siempre quedarán en mi mente y me han devuelto de nuevo a la esencia primigenia que nunca debería el hombre haber abandonado. Además de ser un lugar sin parangón para un aficionado a la fotografía.

FOTO JULIO MARIÑAS


    Terras do Miño fue declarada reserva de la biosfera por la UNESCO en el 2002. Son más de 363.000 hectáreas que integran diversos hábitats, desde paisajes de montaña hasta zonas fluviales. Tierras que fueron llamadas “los bosques de Maeloc”. Nombre de un personaje histórico que se adentra en la leyenda gallega; merecedor de otro artículo por los misterios que entraña su figura.
    El Miño se remansa al paso por “A Terra Chá”, dando lugar a estas islas fluviales que albergan gran variedad de flora y fauna acuática. Esto me hace recordar la famosa promesa con que don Quijote animaba a Sancho para que lo acompañase en sus aventuras. Era la de hacerlo poseedor de  una ínsula Barataria. En la segunda parte del Quijote, Cervantes hizo realidad aquella promesa de D. Quijote a su fiel escudero. Aunque las cosas no se sucedieron como el bueno de Sancho hubiese deseado. De todo eso da cuenta Miguel de Cervantes en el  capítulo XLV del su novela. A mi juicio uno de los más crueles de la obra maestra, por su burla al entrañable personaje de Sancho. Pero resuelto con ingenio y audacia por Cervantes. Sin embargo, en estas “Ínsuas do Miño”, quien verdaderamente gobierna es la naturaleza; y, como es sabido, nadie tiene mayor sabiduría que ella. Así se conforma un paraíso de flora y fauna alrededor de las aguas mansas que invitan a la reflexión y el ensueño. Desde los abiertos espacios donde las aguas del río son espejo de la vegetación que se yergue poderosa, hasta zonas de pinares más densas que hacen volar la imaginación hacia las leyendas del hombre lobo en sus cacerías nocturnas de plenilunio.

PENA DE RODAS - FOTO DE JULIO MARIÑAS


    La Reserva de la Biosfera “Terras do Miño”, ocupa el 39% de la provincia de Lugo. La ciudad de Lugo, capital de provincia, está incluida en la Reserva. Por algo era conocida por los romanos como “Lucus Augusti”, en clara alusión al Bosque Sagrado que, en aquellos tiempos, aún sería más denso y poderoso. Además de “As Ínsuas do Miño”, hay un buen número de parajes alrededor del río, que invitan a ahondar más en esta hermosa parte de Galicia. Esta tierra que sigue siendo una desconocida para muchos gallegos. Donde la naturaleza late a poca distancia de grandes centros urbanos, sin que el ser humano se dé cuenta. Un ejemplo claro de ello, son “As Ínsuas do Miño”; lugar donde el tiempo se detiene y se mece en las aguas mansas de un río que, tarde o temprano, nos llevará a todos hacia el mar.

Nota: Las fotos son propiedad de Julio Mariñas. Las fotos en las que sale el autor han sido realizadas por Eva Mª Fernández.


2 comentarios:

  1. Gracias Julio por compartir Galicia y sus rincones con nosotros. Abrazos.
    Bárbara

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    1. Gracias por interesarte, Bárbara. Un abrazo.

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