UNA ESTACIÓN DESDE DONDE PARTIR, A DONDE LLEGAR

    Cada viaje es diferente. Un rito iniciático que nos lleva a descubrir nuevos lugares, nuevas gentes, nuevas sensaciones. Mientras exista una estación de la cual salga un tren, a la que llegue un tren; siempre habrá esperanza. Porque esas vías que pierden su recta figura en el horizonte, nos hablan de lugares que aguardan silentes los pies cansados del viajero que busca en cada experiencia encontrarse un poco más con el que fue, el que es, o el que será. Como la vida misma. Hay una estación para cada uno de nosotros. A veces bulliciosa, a veces solitaria. Las he transitado cuando amanece, cuando anochece, cuando nadie respira en sus andenes. Y siempre encuentro sombras que me hablan de lo pequeño que soy ante la inmensidad del horizonte. Un horizonte que nunca llegaré a conocer del todo.


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