UN CUENTO DE BUENOS Y MALOS
Es madrugada. Los noctámbulos hablamos con el silencio que siempre invita a meditar y dice cosas muy interesantes. Ahora me está contando un cuento muy divertido, de no ser por lo triste de su fondo. Ocurrió en un lugar próspero donde las gentes vivían felices porque apenas si había hombres armados asaltadores de bancos. Tan felices eran, que no se percataron que, en las mismas entrañas de sus ciudades, existían ladrones sigilosos, sin armas de fuego intimidatorias. La violencia no hacía acto de presencia y los ciudadanos vivían su felicidad ficticia. Pero algo estaba minando los cimientos de un bienestar que parecía no peligrar en absoluto. Los forajidos del siglo XXI, no llevaban barba de una semana, ni invadían las calles con monturas espumeantes. Eran los profesionales de la hipocresía, la falsedad y poseedores de una falta de escrúpulos nunca vista. Por obtener el botín pasaron por encima de los cadávere...