Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2025

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXVII - TÚ

Imagen
  Tú eres la voz, Tú eres la risa y eres el llanto.   Tú eres la espina que incesante mueve las fibras del silencio en la noche callada que me asola.   Tú eres poema que no acaba y melodía que no cesa.   Tú eres ese dolor de estar amando bajo la sombra de la angustia que provoca saber a cada instante que hasta el más intenso amor sucumbirá ante el transcurrir de este tiempo que hoy nos da   y mañana, sin remisión, acaba.       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXVI - UNO DE MIS MEJORES AMIGOS

Imagen
      Nadie me ha mirado como tú. Todas las mañanas penetrábamos en el pequeño bosque por el estrecho camino de tierra. Disfrutábamos del verde, de las aguas del río, del hecho de ser libres. Éramos jóvenes. Nunca dejaste de estar junto a mí. Yo me sentaba a meditar en la granítica roca, cerraba los ojos y podía estar tranquilo porque tú custodiabas el camino.     Supiste de mis amores; de mi pena y soledad cuando sufría por ellos.     El día que  nos vimos al atardecer y crucé mi mirada con la tuya, ya no era la de antaño. Tenía una sombra de adiós que ni las más precisas palabras del lenguaje humano podrían   haber explicado mejor.     A la mañana siguiente yacías muerto en el patio bajo el sol.     Ya lo sé. Ya sé que estarás pensando: "Déjalo ya. Tan solo soy un perro”. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXV - LOS LIBROS OLVIDADOS

Imagen
      En un rincón de la vieja casa abandonada, sobre un saliente de piedra, descansan algunos libros olvidados que han ido sufriendo la soledad y el paso de los años. Las páginas de la Odisea de Homero han amarilleado y tienen la piel con manchas. El Quijote de Cervantes tiene parte de su lomo comido por las lepismas. La Metamorfosis de Kafka se muestra con múltiples agujeros causados por la polilla. Las páginas de la Isla del Tesoro de Stevenson han adquirido formas sinuosas debido a la humedad.     Después de medio siglo de letargo, el Caminante los ha tomado en sus manos, acariciando sus lomos y sus páginas, sintiendo que aún están vivos a pesar de su decrepitud. Tal vez porque lo que contienen no ha muerto en la memoria de muchas de las gentes que, como él, han disfrutado de su lectura. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XIV - EN LAS COSTAS DE GALICIA

Imagen
  E calquera voz foi a túa voz; E calquera xeito foi o teu xeito. Nas crines puras das augas camiñamos. ¡Cántos soños perdidos nas bufadoras furnas! Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXIII - EL CAMINANTE Y LA VIDA

Imagen
  He amado la vida. Y la vida me ha amado en ocasiones; Y en otras me ha odiado. Pero yo la sigo queriendo.     Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXII - LAS BARCAS ABANDONADAS

Imagen
      El Caminante llegó al arenal y vio las barcas exhalar su hondo sentir en la mañana.     Allí, varadas para siempre en las arenas; o cercanas a la orilla semihundidas aún amarradas por maromas vestidas del verde alga; o sumergidas en las aguas, cubiertas en sus maderas por un manto de fauna y vegetación marina.     Eran cadáveres de barcas que, en otro tiempo, cuando tenían vida, plenas de esplendor surcaban las aguas con sus maderas pintadas.     Fueron aquellas que contemplaron la niñez y adolescencia del Caminante.     Ahora, al ver como el tiempo había provocado diferentes aspectos sobre los restos, se sintió reflejado en ellas; comprendiendo cómo el tiempo también había provocado en su interior sensaciones distintas para cada momento del pasado ya perdido. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XXI - ATRÁS QUEDÓ EL INVIERNO

Imagen
  Atrás quedó el invierno. Tan frío, doloroso, esperpéntico. Sobre la piel de los días el paso de las noches se hizo dueño de los besos callados y las palabras tiernas.   Atrás quedó el invierno. Y aquel Tú y aquel Yo. Derrotados, errantes, rotos; vagamos por la tierra donde habitan los que perdieron las luces del claro día. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XX - EL MONTE DEL SUEÑO

Imagen
      En el Monte del Sueño, en una tarde en la que nubes negras surcaban el cielo y las ausencias, el Caminante se hizo una promesa: “Seré fiel a mis orígenes. Mi patrimonio será el recuerdo y lo andado. Nadie podrá alterar la esencia primigenia que me habita. Y jamás odiaré sin sentiré rencor por nadie”. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XIX -CICATRICES

Imagen
      El cuerpo del Caminante está surcado por cicatrices que se pueden ver a simple vista. Son heridas de batallas que no quiso librar, pero se vio obligado. En ellas, sólo el corría el riesgo de morir; pero su vida dependía de otros.     El Caminante, como muchas otras personas, no tiene medallas porque no ha luchado por ninguna patria. Sólo lo ha hecho por la necesidad de seguir vivo. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XVIII - PRESINTIENDO EL OTOÑO

Imagen
      A la orilla del mar mojaba sus pies morenos. Su figura bañada por un sol de fin de estío, parecía querer atrapar los últimos rayos del atardecer, antes de que llegase el triste otoño.     Giró su torso y me descubrió observándola desde la arena.     Nadie en la playa.     Me levante y caminamos uno hacia el otro.     Mientras moría el sol en el horizonte, sin decir nada, vimos caer la noche; y después, en la negrura, tumbados en la arena, contemplamos las estrellas, sabiendo que ya nunca volvería aquel verano. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XVII - INSTANTES

Imagen
      La levedad de esos instantes que han marcado el intermedio entre lo que pudo ser y no fue, entre lo que fue y podía no haber sido.     Cómo encontrarlos en la memoria para intentar tener la clave del porqué de cómo ha transcurrido la vida. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XVI - RECUERDO

Imagen
      Recuerda el Caminante la Senda de la Vida; aquella que discurre junto al Río del Deseo. Los días eran largos y soleados. Los árboles daban sombra protegiendo a los que se refugiaban junto a sus troncos.     Recuerda haber sido feliz sin saber ni preocuparse de que lo estaba siendo.     Ahora todo va adquiriendo cada vez más un carácter de soledad que oscurece el día, y las sombras caen sobre la casa abandonada. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor  

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XV – LO QUE NOS DIMOS

Imagen
  Y la voz que nos dimos. Y la espesa niebla de los días sobre estaciones vacías en andenes desolados por el tiempo. Y esta fatiga de haber terminado. Y este adiós lejano aún latiendo sobre las sábanas perdidas en hostales oscuros y silentes. Y la voz que nos dimos en aquellas horas que ya no volverán.       Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XIV – SER

Imagen
  Ser imparcial. Beber del manantial que nace puro en el interior de uno mismo. Libre de la polución y el desengaño que el mundo representa. Ser un verso que sólo escuche el sordo y la fotografía que sólo vea el ciego. Ser; sin ser más que uno mismo en su deseo. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XIII – TE LLEVARÉ

Imagen
      Te llevaré a la casa abandonada. Allí donde nada y todo existe; donde se puede construir un mundo lejos del mundo de los otros.     Iremos por abril, cuando las flores broten entre el verde y las aguas de los ríos bajen cristalinas.     Te llevaré a la casa abandonada. Y así, al tiempo que soñamos una vida, entenderás lo efímero de la existencia. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XII – EL PODER

Imagen
      El poder se construye y se mantiene gracias al miedo de las masas humanas. El poder promete y asegura protección que siempre es falsa, derechos que no se cumplen a cambio de cada vez más obligaciones. Los que están en el poder padecen la peor ceguera posible. La ceguera del sentir. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - XI – LA SILUETA

Imagen
      Desde el oscuro interior de la casa abandonada, el Caminante observa una silueta perfilada por el haz de luz que entra por la puerta abierta. La negra figura del niño que fue hace más de medio siglo. La sombra nada dice. Es el hombre de hoy el que tiene que dotar al niño que fue de palabras antiguas a través del recuerdo de aquella tierna infancia de inocencia y sueños. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - X – VOCES

Imagen
  Una voz en la noche de la luna serena, La melodía muerta sobre un banco de arena, El cantar de las horas gimiendo en el silencio, Un susurro lejano en las rosas del tiempo, Un metrónomo quieto en la fría mañana, Un diapasón vibrando bajo la piel cansada, Una música antigua arrastrando un dolor, Las aves que se llaman sin escuchar su voz, Un compás que no cesa entre el viento y la hoguera, Y la espera… la espera. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - IX - EL SUEÑO

Imagen
      El Caminante se ha quedado dormido. Sueña. Se siente en la proa de un barco navegando una tarde apacible. Una brisa suave mueve sus largos y ondulados cabellos. La quilla de su nave profana el azul de las aguas creando dibujos de espuma. Siente paz.     De pronto, el cielo se oscurece y el mar se vuelve gris. El palo de mesana se quiebra y cae con toda su arboladura, después el palo mayor, y de seguido el de trinquete. Al final, ante sus ojos, el bauprés cruje y se precipita a las aguas.     El Caminante sueña. Su nave va a la deriva hacia un horizonte de nubes negras, tenebroso, incierto y aterrador. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - VIII – AMANTES LEJANOS

Imagen
      En la casa abandonada hay una ventana. A ella se asomó una joven de pelo negro azabache y ojos almendrados, ilusionada porque su prometido, después de una larga ausencia, regresaba subiendo por el camino montado en su caballo blanco de crines sedosas. La joven pelaba patatas en el momento que oyó relinchar a la montura, y rauda se dirigió a la ventana con un nerviosismo tal que clavó inconscientemente el cuchillo en la madera.     Hoy, pasados doscientos años, cuando ya nada queda de los jóvenes amantes, aún es posible apreciar la marca de la hendidura provocada por la punta del cuchillo en la ventana. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - VII - LO QUE FUIMOS

Imagen
      ¿Recuerdas lo que fuimos?     ¿Recuerdas la casa abandonada refugio de encuentros para escondernos de todo lo demás?     Hoy, el desván está vacío; los pocos trastos apolillados yacen enmudecidos en ángulos oscuros e imprecisos; las telarañas extienden su fragilidad por rincones sin vida ni esperanza.     ¿Recuerdas?     Hoy ya no queda nada. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - VI - LA MUERTE

Imagen
      El mundo se detiene cuando la vida se apaga y aquello que fue querido se desvanece dejando sólo un cuerpo inerte donde nada de lo que fue existe ya. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - V - EL SILENCIO

Imagen
      El Caminante escucha al silencio que le habla.     Intenta, sin lograrlo plenamente, descifrar ese significado que clama en la oscuridad de un vacío imposible de llenar. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor

EL CAMINANTE EN LA CASA ABANDONADA - IV - BAJO EL HOY

Imagen
      Son muchas las casas abandonadas que laten bajo el hoy, sepultadas por el paso de vías de asfalto, edificios o engullidas por la maleza en lugares solitarios.       Pero, como en un plano paralelo de existencia donde los tiempos pretéritos, presentes y futuros se entremezclan, su esencia y la de los humanos que las habitaron parece seguir latiendo en la insignificancia de sus restos. Foto ©Julio Mariñas Compositor y escritor