viernes, 16 de diciembre de 2016

MEDITACIÓN


Un río fluye sinuoso
entre valles callados, por quebradas hirientes,
la vida se derrama en sus giros de espuma
y besa las riberas de un incierto presente.

El tiempo balancea su columpio de ayeres,
para espesar el aire con olvidados cantos,
vestigios cadenciosos que se van diluyendo
en las fragancias leves de otros atardeceres.

Y en la lejanía se atisba, una vez más,
una melodía rota, sin tempo ni compas,
que el discurrir de agua en intensa oración
va derramando en gotas de perdida ilusión.



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