lunes, 16 de febrero de 2015

TEMPUS FUGIT

    Mirarse en el espejo de las horas mientras las sombras fluyen en la oscuridad de la habitación. Saturno aún continúa devorando a sus hijos. Los rebaños humanos siguen necesitando un pastor. Tal vez por eso, a pesar de tanta desvergüenza, aquellos que hablan a ex cathedra tienen los salones siempre llenos; sus espacios en la red repletos de visitas y su ego más intacto que nunca. Sobrevivir al 2014 es haber visto culminado el proceso social de destrucción de valores y derechos humanos más cruel de la historia moderna. Se venía presintiendo hace ya mucho tiempo que en las películas no ganaban los buenos ni triunfaba el amor. Además ¿quiénes son los buenos? ¿qué es el amor? Definir el bien y el mal o definir los sentimientos es un arduo camino hacia el desconcierto y la soledad. La clepsidra sigue derramando su esencia al compás de  ritmos desconocidos. Agotadas las fórmulas, queda el desamparo de un tiempo enfermo de vanidad y ambición. Un tiempo que araña los cristales de un febrero encanecido. Mientras, oigo a lo lejos la melodía envolvente de un pasado ya extinto.


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