viernes, 6 de febrero de 2015

EN RUTA - EL ETERNO VIAJE

    La noche nos atrapaba en la carretera. Al volante veía el sol morir en las lomas cercanas y, el asfalto, a pocos metros delante del coche, parecía ser engullido por las nocturnas aves de un abismo infinito. Velocidad continua, monótono rodar para, de vez en cuando, divisar vagamente las luces de una población aislada de los grandes núcleos urbanos. Ver el mundo dormitar y seguir avanzando por la ruta prevista, era una de las más intensas sensaciones de libertad. En la noche serena, continuábamos desafiando al tiempo, sin saber con certeza donde estaría el lugar en que detendríamos nuestro vehículo para pernoctar. Hoy, al abrigo del hogar, rememoro esas carreteras que aún siguen trazando en mi interior sinuosas trayectorias; como una melodía inconclusa, se ciernen en este preciso instante de reflexión callada. Nunca estuvimos tan cerca de la libertad como entonces; cuando al volante de un antiguo coche, recorríamos las carreteras; y cada tramo del camino era una revelación, cada lugar un descubrimiento que nos enseñaba algo más de los otros y de nosotros mismos. A pesar del tiempo y la distancia, aún estamos allí, en las carreteras que fueron la metáfora más vívida de la libertad y los sueños.
FOTO REALIZADA POR JULIO MARIÑAS

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