viernes, 9 de enero de 2015

AL BORDE DEL ABISMO

    Tenebroso abismo bajo los pies del caminante. Sima ignota de negrura y desconsuelo. Contempla el cielo donde habitan las aves de Lautréamont, Baudelaire y Rimbaud; ocaso descarnado de hiel y fuego espeso. Parado al borde del abismo, el caminante habla a sus sueños. Siempre hay un ángulo oscuro en el alma y sus misterios. Parajes solitarios y yermos donde Poe habla a sus atávicos fantasmas y Kafka desgrana la savia del monstruo que alberga la conciencia; ente lovecraftiano, inusual destello del delirio. El caminante eleva su vista más allá, buscando un horizonte quimérico, libre de dolor y desencanto. Allí, en los mares dorados donde Ulises aún busca aguas plácidas para atenuar su temor y sus deseos. El caminante descansa al borde del abismo, mientras todo el pasado huye y se despeña ante sus ojos; como una redención inesperada; mientras aún hay estrellas brillando en la inmensidad del firmamento.    



No hay comentarios:

Publicar un comentario