lunes, 16 de diciembre de 2013

SALTAR SIN RED

   
FOTO DE JULIO MARIÑAS




    Saltar sin red. En definitiva es lo que hace el creador que es fiel a sus principios y finales. Lejos del aplauso del público, en su reducto, frente al papel en blanco o el pentagrama vacío. Así, el escritor y el compositor construye todo un mundo en la sombra. Indiferente a las modas, a los arbitrarios designios del mercado. Una y otra vez su cuerpo golpea contra el suelo. Pero se levanta y vuelve de nuevo a saltar sin red. Porque sabe que el tiempo es un juez inquebrantable que nada ni nadie puede comprar. Saltar sin red. Eso es lo que hace el creador consciente de sus orígenes, de su esencia, de todo lo vivido, de todo lo amado, de todo lo perdido. Es una voz que el viento lleva por el inmenso mar hacia los confines donde habitan los grandes soñadores. La vida y el trabajo del escritor y compositor se confunden y fusionan; son indisolubles. Porque el arte lo es todo para él. Salta sin red una y otra vez. Aun sabiendo que la sociedad que lo rodea no escuchará el crujir de sus huesos, a no ser que sus libros sean éxitos de ventas y decoren las estanterías de las grandes superficies, o sus obras suenen en los grandes teatros y salas de concierto interpretadas por renombrados intérpretes y orquestas. Él seguirá saltando sin red, porque, aunque su cuerpo sea mortal, sabe que su obra perdurará en el tiempo. Saltar sin red. Eso es lo que hace el escritor y compositor, aunque sus bolsillos estén vacíos, aunque el cuerpo se quiebre en cada verso o cada melodía. Porque ha elegido el camino más solitario y tenebroso. Aquel que conduce a una larga agonía existencial, para forjar a golpe de insomnio sus pensamientos, sus ideas, sus sentimientos; y plasmarlos en sus obras. Mientras el mundo mira hacia otro lado; más liviano, menos comprometedor, más llevadero; el creador salta sin red consciente del suicidio que significa no pertenecer al selecto grupo de los elegidos por el mercado para entretener a las gentes. Seguirá saltando sin red, hasta que un día, en uno de esos saltos, se eleve y vuele por encima de todo lo sufrido, mientras sus obras se mecen en la eternidad junto a los grandes creadores de la historia. 

FOTO DE JULIO MARIÑAS




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