lunes, 29 de octubre de 2012

EL TIEMPO


    Las sombras de las ramas arbóreas se entrelazan en el suelo, como en un intento vano de atrapar las huellas de aquellos que lo han pisado. El anciano cargando todo su tiempo sobre el recio bastón, los enamorados que parecen flotar en su paseo, los niños que han correteado alborotados y sueñan con estrellas que los adultos ya no alcanzamos a vislumbrar, mientras el tiovivo gira. Estatuas de hombres que han hecho historia custodian silenciosas los rincones. Existe tanta vida en las cosas que creemos muertas. Sólo la pervivencia de lo intangible habla a los seres humanos del tiempo que han mecido en sus manos  sin ser conscientes de ello.

FOTO DE JULIO MARIÑAS
   BURGOS

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