viernes, 27 de julio de 2012

TRENES


    Desde el vagón de un tren he visto las áridas tierras donde el horizonte no encuentra consuelo, las nevadas cumbres que dibujan un manto de auroras blancas, el bosque espeso amenazante, el río torrencial, el mar airoso, y un sin fin de estaciones en las que nunca volveré a posar mis pies ansiosos de encuentros y adioses. Como la vida misma que late en cada traqueteo, así voy dejando que el tren me lleve hacia las tierras de infancia y juventud, hacia las horas donde aún gravitan suspendidos los momentos felices del ayer.


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