UNA FOTO ENTRE LAS MANOS
Tenías la mirada llena de sueños e incertidumbres. Eras bella y salvaje. Todas las nieblas de mis días se diluían a tu paso. ¿No lo recuerdas? Nos amábamos con la osadía de la edad donde las fantasías se envuelven en noches de pasión; dueños y siervos de nuestras propias ansias juveniles. Entre mis manos una foto liviana en su materia, pesa como la losa más compacta, por que alberga en ella el tú y el yo; todo lo que fuimos y quisimos ser, todo lo que dejamos al borde del camino. Eras toda pasión y tu piel tenía la frescura de los años en que los vientos rodean las perdidas cabañas que se esconden en los ignotos bosques del exceso. La fotografía conserva toda la luz de aquellos años, de aquel tiempo en que la fuerza de la juventud nos permitía cruzar mares que no figuran en las cartas de navegación y la rosa de los vientos giraba sólo para ti y para mi. Una foto entre las manos puede hacernos comprender que poco dura la felicidad, se escapa entre los dedos sin apena...